OSCAR GUARDIOLA-RIVERA: ¿Y qué sucedería si Latinoamérica gobernase al mundo?

Jul 01, 2011 No Comments by

En la edición de Ventana Latina Abril 2011, publicamos la primera parte de nuestra entrevista con Oscar Guardiola-Rivera, escritor y profesor de derecho en la Universidad de Londres. Aprovechamos de su conocimiento para preguntarle acerca de la diáspora latinoamericana y en el contexto de su libro, ¿Y qué sucedería si Latinoamérica gobernase el mundo?, Guardiola-Rivera hizo un análisis acerca de lo que es ser latinoamericano y de la oportunidad que tenemos como bloque de países de liderar “destinos globales”. En esta edición publicamos la segunda parte dedicada a lo que es la identidad latinoamericana.

VL: ¿Nos podría hablar sobre la identidad latinoamericana? ¿Usted cree que existe un conflicto en lo que es ser latino, ser latinoamericano en la diáspora?

OG-R: La respuesta tiene que ser un poco más sutil. Hay que comenzar diciendo que quizás sea necesario considerar qué entendemos por identidad. Por identidad no deberíamos entender que existe una especie de listado de características que nos son esenciales y comunes a todos los que hemos nacido en un cierto territorio y ello porque ni las fronteras de ese territorio son tan claras ni el que ese listado de características nos sea completamente único y absolutamente singular es también claro. Más bien la identidad, lo mismo que la cultura, es algo que tiene su origen precisamente en el entrecruzamiento, si se quiere, hasta en fenómenos de imitación pero también y sobre todo en apropiaciones, mezclas y sincretismos de los que no siempre somos conscientes. Así que, si me permiten un ejemplo, cuando escucho algunos de mis amigos latinos en los Estados Unidos o acá afirmar que quizás sus hijos o sus nietos ya no van a ser latinos porque o bien no van a hablar español sino spanglisho bien van a tener dentro de su dotamiento cultural no solamente la memoria de una cierta experiencia religiosa institucional sino otras diferentes. Pues, uno siempre debería recordar que hoy en los Estados Unidos el número de personas que hablan español es mayor que el número de personas que habla español en España, Argentina o en Colombia, países que usualmente se identifican con América Latina de lo cual que uno debería hacerse la pregunta ¿y dónde es que está Latinoamérica? Y esa es una de las tesis centrales de mi libro, este libro que se llama “¿Y qué sucedería si Latinoamérica gobernase al mundo?” Tiene como una de sus hipótesis centrales el que esto que llamamos Latinoamérica ya no corresponde, quizás jamás ha correspondido, a una idea muy parroquial muy esencialisante acerca de lo que es Latinoamérica y de lo que es ser latinoamericano. Yo diría que hoy por hoy y hacia el futuro, ser latinoamericano va a tener que ver con tres cosas, con tres tendencias que se están desarrollando. Más que características subjetivas, son tres tendencias que se han originado en América Latina y que ya están extendiéndose en otras partes del globo.

La primera es una muy interesante conciencia acerca de las posibilidades de lo que uno podría llamar una religiosidad humanista. Algo de lo que caracteriza a las comunidades latinoamericanas actuales tiene que ver con una suerte de atención muy enfocada a un tipo de religiosidad popular que se expresa muy bien en formas de teología de la liberación etc., que al contrario de otro tipo de religiosidades no quieren colonizar el estado y diseñar el estado a la medida de sus propias creencias si no que más bien están intentando hacer sentido de la experiencia de la época que uno podría llamar trágica de la segunda mitad del siglo XX latinoamericano. A partir de esa experiencia de desesperanza, sin embargo, hacer ver el valor de la autoconfianza, de la esperanza, de la posibilidad de pensar hoy en un futuro mejor para todos éste es un elemento que contrasta con mucha fuerza con el clima desesperanzado que se siente en Europa de manera muy concreta después del comienzo de la gran recesión pero también con una suerte de desesperanza que uno percibe en países asiáticos como el Japón en donde se ha hecho claro que, a pesar del crecimiento económico y del avance tecnológico, hay un reconocimiento de que esas posibilidades están exhaustas y entonces hay que pensar el mundo de otra manera. Creo que Latinoamérica le está dando ejemplo al mundo en este momento del valor de tener esperanza, capacidad de lucha y construcción de futuro aún en situaciones que parecen completamente desesperanzadoras y ese es un punto muy importante en este momento para el resto del mundo y que explica por ejemplo el por qué un liderazgo internacional como el de Brasil es tan bien recibido porque se lo percibe no como un país auto-interesado, completamente egoísta, sino al contrario como el líder de una comunidad continental latinoamericana que está pensando en términos de principios y que consigue sus principios desde el punto de vista de la esperanza.

En segundo lugar, ser latinoamericano hoy tiene que ver con reconocer la vitalidad y las posibilidades de las colectividades rurales y urbanas, los movimientos sociales que durante la última década en América Latina han cambiado por completo el paisaje político. No hablo solamente de los fenómenos más visibles como por ejemplo el despertar indígena en Perú, en Ecuador, en Bolivia, en el sureste de Colombia o en el sur de México, o el tipo de comunalismo que originó un movimiento hacia una izquierda diferente en países como Brasil, Uruguay, el propio Chile o incluso Venezuela, sino también a fenómenos quizás menos visibles que tienen que ver con una recuperación de una serie de memorias, practicas y tradiciones que vienen desde la comunidad, de los valores comunitarios que para decirlo de una manera muy simple han hecho ver que la vieja política de izquierdas y de derechas de vanguardia, de acuerdo con la cual un grupo pequeño que estaba en posesión de la verdad, (sea la verdad del mercado o sea la verdad de la transformación histórica) tenía por necesidad y obligación que liderar al resto de las masas relativamente poco educadas y/o apáticas. Bien por el contrario lo que ha venido sucediendo en América Latina desde el comienzo de este siglo es el reconocimiento de que son las comunidades desde abajo las que llevan el timón de la dirección histórica y en cambio los partidos y los movimientos políticos están en la retaguardia y más bien responden a las aspiraciones de esos movimientos y es por eso que al contrario de lo que sucede en otros lugares del mundo Los Sin Tierra en América Latina continúan pidiendo tierra aun si por ejemplo en el caso de Bolivia, Evo Morales y el Movimiento al Socialismo representan un posibilidad histórica interesante. De todas maneras aun el propio movimiento indígena tiene que responder a una opinión que sigue siendo crítica y esto es sin duda lo que explica el tremendo fortalecimiento que ha tenido la democracia en América Latina como no lo han tenido en ninguna otra parte del mundo. Al contrario en otros lugares más bien, lo que hemos visto es un retroceso en la confianza que la gente tiene respecto a las instituciones democráticas donde ellas existen o el abandono completo de esa idea de acuerdo con el cual el mercado y la democracia deberían coexistir. China es por supuesto el mejor ejemplo del por qué y cómo es que ello no es así.

El tercero, para finalizar, que definiría en algún sentido qué significa ser latinoamericano hoy, tiene que ver con una percepción de la sociedad y la organización política mucho más sofisticada y más interesante que también se explica en términos de nuestra historia más larga y que va desde el liberalismo social pasando por las izquierdas sociales hasta las organizaciones políticas que hoy están resignificando aquello que quiera decir ser progresista en el mundo de hoy.

Estas son las tres cosas, ser latinoamericano tiene que ver con el humanismo que no se define ni como teísta pero tampoco como ateo sino un humanismo de la experiencia religiosa popular, el significado de las colectividades urbanas y rurales y una forma más ampliada de progresismo social y político. Creo que es lo que caracteriza a la Latinoamérica y al latinoamericano de hoy y en este sentido, éste es un legado que perfectamente puede ser apropiado por generaciones de latinos en la diáspora y ello claramente está ocurriendo en, por ejemplo, el caso de los Estados Unidos y está provocando una transformación interna de la cual se habla poco pero que sin duda alguna va a resultar absolutamente capital en términos de la historia global de las próximas cuatro décadas.

La entrevista, La revista

About the author

The author didnt add any Information to his profile yet
Comments are closed.