Entrevista con Gerardo Naranjo: Desde Drama/Mex hasta Miss Bala

Jan 01, 2012 No Comments by

Entrevista con Gerardo Naranjo: Desde Drama/Mex hasta Miss Bala 

En el café-bar de un céntrico hotel en Londres nos dimos cita con el director mexicano Gerardo Naranjo durante su visita a la capital británica para la presentación de su más reciente película Miss Bala en el 51 Festival de Cine de Londres. Audaz, irreverente, sincero, Gerardo Naranjo nos habló de sus ideales de cine, de sus inicios como cineasta, de sus anteriores largometrajes, así como de su más reciente producción.

Ventana Latina: ¿Quién es Gerardo Naranjo? ¿Cómo te iniciaste en el cine?

Gerardo Naranjo: Soy una persona a la cual el cine lo ha hecho renacer dándole una vida que no hubiera tenido sin él. Yo soy de provincia y me sentía preso de una realidad que no entendía y que no soportaba. ¡Sentía que no servía para nada! Pero desde el momento en que conocí el cine mi percepción cambió. Me di cuenta de que había algo que me apasionaba, a lo que le podía meter todo el sacrificio que no le metía a nada. El cine me dio eso, el pertenecer al mundo, porque antes realmente nada me interesaba. Empecé tarde en el cine, pero desde ese momento decidí dejar atrás toda la vida que tenía y dedicarme por entero a mi pasión. Pase un tiempo por la Ibero, después por el CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos) que es la escuela de la UNAM (Universidad Autónoma de México). Yo digo que me corrieron, ellos dicen que renuncie. Luego me fui a Estados Unidos a una escuela que se llama American Film Institute donde hice una maestría. Pero realmente nunca me ha gustado estudiar la técnica. Estudio sobretodo las cosas que me interesan decir, contar. Por ejemplo, cuando estaba estudiando pensaba en qué tipo de cine me gustaría hacer cuando saliera. En ese sentido fui muy autodidacta  porque creo que el cine es una visión personal, es una propuesta de tú como ves el mundo, y  no creo que nadie pueda enseñarte a hacer cine más que tú.

VL: ¿Tenías algún modelo que deseabas seguir? ¿Cuál era el tipo de cine que querías hacer?

GN: Como despreciaba mucho lo que pasaba en México antes de Amores perros tenía un gran resentimiento contra los viejitos que no dejaban a los jóvenes hacer cine. Sentía que todo era un cine muy rancio, muy anquilosado, que no había nuevas propuestas. Yo tenía muchas ganas de hacer un cine directo que reflejara la vida como yo la conocía. Me dije:” quiero recoger el mundo que yo conozco, que es un mundo juvenil, desenfadado, más fresco”. Deseaba demostrar que se podía hacer un cine personal, más directo, menos formulaico que el que se estaba haciendo en México y el cual yo odiaba. Ya luego salieron “Amores perros” y “Tu mamá también” que yo siento revolucionaron mucho la escena.

VL: Háblanos un poco acerca de tus primeras producciones?

GN: La primera película que hice se llama Drama/Mex. La realice con amigos y está completamente basada en improvisaciones, sin actores profesionales. En la primera edición la duración de la película fue de 8 horas pero era eso lo que me interesaba, algo que no fuera tan estructurado, que fuera como parte de la vida, sin sentido. La mandamos a Canes y nos dijeron que si la metíamos en 2 horas nos invitarían. Lo hicimos. Antes de ella yo vivía en sofás, no tenía dinero, pero fuimos a Canes, vendimos la película, salimos de las deudas y además conocí a los chavos de Canana que me ayudaron mucho a terminar la película.

Con mi segunda producción quería ir un poco más al fondo de lo que había hecho en Drama/Mex y me dije que haría una historia de adolescencia basada en los recuerdos. Tenía que ser algo bello que plasmara los sentimientos que tenía de mi propia adolescencia: muy idealizada, muy romántica, con muchos sentimientos. Hice “Voy a explotar”. Sin embargo, el día que regresé a casa, después de participar en todos los festivales del mundo, me di cuenta de que era otra persona y que ya no tenía ganas de hablar del tipo de temáticas que había tratado anteriormente. Me di cuenta que lo que más me importaba en ese momento era que la gente que yo quería estuviera bien. Me preocupaba mucho la seguridad y me puse a estudiar acerca de los crímenes a un nivel casi obsesivo. Me aterraba el pensar que le pasara algo a la gente que quiero. Por las mañanas cuando mi novia se iba a trabajar yo le decía “cuídate mucho”. En un momento dado me dije que tenía que hacer algo para salir del estado de paranoica en el que me encontraba. Allí es donde me dije “Voy a hacer una película”.

VL: ¿De esta manera nace Miss bala?

GN: Si de allí nace. Me dije, “vamos a hacer una película sobre la violencia”. Fui a ver a los chicos de Canana, digo porque nunca sabemos al avance si vamos a trabajar o no juntos. Así que llegué y les dije “quiero hacer una película sobre la violencia”, y todos con las caras blancas, de gran sorpresa. Les expliqué que de todos los temas del mundo el que me interesaba tratar era el tema violencia. ¡La peor ideal del mundo! Sin embargo dijeron “De acuerdo. Si vamos a hacerla, vamos a platicar que película se debe hacer en México”. Para entonces ya sabíamos que venía el Infierno, ya sabíamos que la Reina del sur se iba a hacer telenovela, ya teníamos muchas ideas.

VL: Se dice que la idea para el argumento de Miss Bala nace de una historia real, la historia de una Miss Sinaloa en México. ¿Podrías hablarnos de esto?

GN: Al principio del proyecto nos dijimos “Vamos a mostrar todo, el peor horror del mundo. Vamos a mostrar a los descabezados, poner mutilaciones de cuerpo”. Seguimos así como por diez días, hasta que un día dijimos “Claro que no. Precisamente la película que se tiene que hacer es la que no muestra eso; la de la gente común que ve que el criminal llega y le toca a su puerta”. No sabíamos la historia, pero un día abrimos el periódico y sale la historia de Miss Sinaloa. Todos nos volvimos locos y decimos “Claro esa es la historia, eso es lo que tenemos que hacer”. Nos emocionamos mucho. La buscamos, pero en ese tiempo era muy difícil encontrarla. Yo quería verla en la cárcel pero no me dejaron verla. Luego un día a mitad de la noche, la dejan salir. La sacan por la puerta de atrás. Rarísimo, no fue culpable pero la sacaron de una manera muy extraña. Después fue difícil encontrarla. En ese entonces yo estaba con la idea de que ella hiciera la película de su vida, yo quería que ella actuara, pero cuando por fin la conocí, me senté con ella y bueno una serie de mentiras tremendas. Ella dice que todo lo hace por Dios, que ella nunca supo que eran criminales, que todo lo hace por un hermanito retrasadito mental, que toda ella es amor y ama al mundo. Entonces me dije, “Ya no tengo la historia de ella, no me interesa. Nunca me va a contar algo interesante esta muchacha, pero tengo la foto que a mí me dio una idea”. Me preguntaba que tenía que pasar para que una persona como lo es una reina de belleza, esté en una foto arrestada con la persona que tiene el trabajo más horrible del mundo que es un sicario que se dedica a matar personas. ¿Qué tiene que pasar para que esas dos personas estén en una misma fotos arrestadas? Siento que el guión fue eso, el tratar de responder que pasa en un país como México para que estos dos mundos tan separados se junten. Y yo creo que eso es México, una serie de contradicciones de cosas imposibles que están sucediendo.

VL: ¿En algún momento dado se determinaron  algunas reglas o pautas a respetar en la realización de lo que sería  Miss bala?

GN: Había muchas preguntas que nos hacíamos, muchas reglas de cosas que no íbamos a hacer. Por ejemplo, dijimos que la película no podía tener una imagen de drogas, ni alusión a ellas. Creo que cuando los mexicanos hablamos de las drogas siento que nos estamos desviando  del gran tema que es que no estamos funcionando como sociedad porque no tenemos un sentido de comunidad. Yo siento que todo esto que sucede, pasa precisamente porque no sabemos cuidarnos entre todos. No entendemos que el bien individual viene del bien común. Estamos trabajando en el individualismo total tratando de chingar al de al lado. En la película tampoco vamos a ver ninguna tortura. Bueno tuvimos que poner muertos para que la película tuviera gravedad, porque hubo un momento en el que no había ningún muerto y era irreal. Una historia de sicarios sin muertos como que estaba muy adulzada. Hay otra regla que impusimos, no íbamos a hacer una película de acción. No íbamos a obtener placer de ver disparos. Acordamos que Miss bala iba a ser un acto patético. Según nosotros teníamos que mostrar la ignorancia de esta gente, mostrar el crimen como algo vergonzoso. A mí me indigna tanto que ponen criminales en las películas o en las novelas como unos sabrosos que se las saben todas. Esos no son los narcotraficantes, ellos son gente completamente ignorante que no saben pronunciar una palabra, que están completamente embotados, deshumanizados. Por lo menos, cuando investigué, cuando me junté con ellos, eso es lo que yo vi, era gente completamente inconsciente del acto moral de matar, ignorantes del valor de la vida que no tienen ningún pesar. Para mí, si no tienes respeto por la vida ajena entonces como que no eres gente.

VL: ¿Cuál dirías que es el tema principal de Miss Bala?

GN: Yo creo que el miedo, pero ese miedo generado por la falta de comunicación entre la sociedad, entre la gente. Porque si tiene gente que te ayuda el miedo se va. Si tienes miedo en la oscuridad, cuando ves a alguien se te quita. Yo siento que este miedo nunca se va porque ella no tiene a nadie en quien confiar.

VL: ¿La crítica ha resaltado ampliamente, de una manera muy positiva, el hecho de que la película tenga muy pocos diálogos. Existe alguna razón por la cual hayas decidido utilizar este recurso?

GN: Bueno tiene que ver con mi propio estilo, con mis ídolos, con lo que yo respeto. Me parece que el cine es un idioma único que no es de diálogos, sino que es través de los sonidos y de las imágenes que vas hablando y enviando tu mensaje. Siento que los diálogos de explicación de lo que estás haciendo es solo ruido para el verdadero idioma del cine, que es experimentar sensorialmente algo que tú ya has vivido y con lo que te puedes conectar. Estamos acostumbrados a que nos digan todo: “esta es una mesa”, “me estoy tomando un café porque me gusta el café”. O sea  como que las cosas son obvias. Por ejemplo, si hay unas personas disparando en un antro, pues es un acto peligroso, no tenemos que hacer que alguien diga: “está pasando un evento criminal”. Entonces nos propusimos eso, sacar lo que ya era obvio y dejar lo que era necesario. ¿Y qué era necesario? pues muy poquitas cosas, casi todo se explica por imágenes.

VL: Miss Bala trata sobre una gran problemática actual en México. ¿Cómo fue recibida la cinta en dicho país?

GN: Nos está yendo muy bien. Está haciendo la película números increíbles en taquilla. Son pocas copias las que sacamos porque tomamos esa decisión. Me siento muy orgulloso de la publicidad que hemos hecho en México en el sentido de que casi no contratamos publicidad, lo que hicimos fue mostrarla a comunicadores y provocar que los jóvenes opinaran, que discutieran ellos como van a hacer para arreglar al país porque nosotros ya no lo arreglamos. A mí me queda claro que nosotros ya fallamos en hacer un mejor país. Creo que mi generación falló completamente. Tenemos el peor país que pudimos haber soñado y no es de nosotros arreglarlo, le toca a los que siguen pero ¿qué van a hacer? ¿Están preparados?

Con esas preguntas en el aire, la hora de terminar nuestra entrevista había llegado pero no queríamos irnos sin saber cuáles son los proyectos a venir de este prometedor director de cine, a lo que Gerardo respondió con mucha decisión que definitivamente su próxima producción no trataría el tema del crimen en México, agregando que no deseaba convertirse en el cronista del crimen en su país. Como un último comentario Gerardo nos dijo: “No sé, creó que vamos a ver si lo hago fuera de México”.

 

 

La entrevista, La revista

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