El legado cultural de la violencia

Oct 01, 2012 Comments Off on El legado cultural de la violencia by

Por Jimena Gorráez

Hablar de violencia es un tema complejo pero necesario. Sobre todo cuando América Latina ha sido, y es, una región constantemente golpeada por este fenómeno. En las próximas líneas buscaré hacer un breve recorrido por la literatura y el cine, a fin de rastrear el impacto que el tema ha tenido en estas tan necesarias expresiones culturales.

Es sabido que cuando la vida cotidiana se ve amenazada por inseguridad, violencia y muerte, los artistas suelen pasar por momentos de excepcional creatividad. Las situaciones extremas son semilleros de inspiración que nos obligan a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro. Además, los momentos de crisis desencadenan la autoevaluación y la visión crítica como recursos para sobrellevar situaciones que, para muchos países latinoamericanos, han sido simplemente insufribles.

Con esto en mente, es preciso recordar las crudas dictaduras que azotaron, desde muy temprano en el siglo XX, a países como la República Dominicana, Argentina, Perú, Chile o Panamá; sin dejar a un lado las larguísimas guerras civiles en Nicaragua, Guatemala y El Salvador que dejaron una profunda y dolorosa huella en el tejido social. La década de los 80s trajo consigo la ola de violencia relacionada con el narcotráfico, principalmente en Colombia y ahora concentrada en México. Pero, ¿qué legado cultural ha surgido de estas desafortunadas situaciones?

En el terreno literario, por ejemplo, estas etapas de violencia en varios de nuestros países trajeron bajo el brazo importantes obras fundamentales para los procesos de paz y conciliación. Pensemos, por ejemplo, en la novela de la dictatura (o novela del dictador) que aborda las relaciones entre el caudillo, poder y su impacto en la sociedad.

América Latina cuenta con un extensísimo repertorio de estos “caudillos” que van desde el cubano Fulgencio Batista, el dominicano Rafael Trujillo, el paraguayo Alfonso Stroessner hasta el chileno Augusto Pinochet por mencionar sólo algunos de los nombres más conocidos. Estos hombres son responsables de que grandes de nuestras letras hayan abordando este tema de una manera crítica utilizando el conducto de la novela como instrumento.

Me refiero a autores como Augusto Roa Bastos con Yo, el Supremo. En ella, el paraguayo ridiculiza la documentación histórica y explora la figura del caudillo José Gaspar de Francia (quien había gobernado Paraguay durante cuarenta años en el siglo XIX) como una metáfora de la dictadura de Stroessner. En el año 2000, el peruano Mario Vargas Llosa sacudió el mundo editorial con La Fiesta del Chivo. El tema central de la obra gira alrededor del asesinato de Trujillo, y al mismo tiempo que presenta una reflexión sobre el auge de esta dictadura en la República Dominicana. Sin duda, Trujillo da mucho de qué hablar y en 2008, el dominicano Junot Díaz gana el prestigiado premio Pulitzer de Ficción con La maravillosa vida breve de Oscar Wao.

Dejando a un lado a los dictadores, y entrando al espinoso tema de represión tenemos una de las novelas latinoamericanas más tristes: Purgatorio de Tomas Eloy Martínez. Una obra que logró narrar un tema dolorosísimo para Argentina: los desaparecidos y las brutales prácticas de la dictadura militar de los años 1976-1981 (conocida como “Proceso de Reorganización Nacional“).

Por otra parte, los horrores de la violencia del narcotráfico en Colombia quedaron plasmados en extraordinarias obras como La Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo y Delirio de Laura Restrepo. Ambas, presentando un duro reflejo de una realidad que ahora se ve prácticamente superada en esta nación.

De manera reciente en México se habla ya del controversial término “narcoliteratura” para clasificar todas aquellas novelas inspiradas en el tema. De nuevo, importantes obras tales como Balas de Plata de Élmer Mendoza, Los trabajos del reino de Yuri Herrera o Tiempo de Alacranes de Bernardo Fernández (BEF) han utilizado como fuente la particular forma de vivir y actuar de los capos del narco. Estas obras, que en cualquier otra parte del mundo serían consideradas novelas policíacas, en México adquieren un carácter de denuncia. Pero como bien lo mencionó Élmer Mendoza en la Feria del Libro de León en 2001: “nadie podrá evitar que los escritores de México toquen el tema de la violencia, porque es como el amor o la muerte: un tema”.

En el terreno del cine, el tema tampoco ha sido del todo ajeno. Quizás una de las películas más desgarradoras es La Historia Oficial, dirigida por Luis Puenzo, y ganadora del Óscar a la mejor película extranjera en 1986. De nueva cuenta, el film toca el espinoso tema del secuestro de niños y recién nacidos durante el “Proceso de Reorganización Nacional”, una realidad vivida por cientos de personas y de la que poco se hablaba.

Por otra parte, la violencia en Centroamérica también ha captado la atención de talentosos cineastas. Los niños soldados durante la cruel guerra civil en El Salvador, es el tema central de Voces Inocentes. Ésta, es la conmovedora película de Luis Mandoki basada en la niñez de Óscar Torres y sus esfuerzos por evitar su reclutamiento al ejército salvadoreño al cumplir los 12 años. La violencia urbana actual y el difícil proceso de regeneración tras una guerra civil de estas características fueron captadas en el documental La Vida Loca de Christian Poveda. Su necesidad de entender este tema y adentrarse en los círculos más íntimos del conflicto entre la Pandilla 18 y la Mara Salvatrucha, tuvieron como resultado un imponente documental que le costó la vida.

Una vez más, el narcotráfico llega a las pantallas con películas como María llena eres de gracia del director estadounidense Joshua Marston. El film puso en el radar el problema de las llamadas “mulas”, mujeres quienes arriesgan su vida al transportar la droga dentro de su cuerpo. Este tipo de narraciones, aparentemente inverosímiles, son sólo un ejemplo del complejo tejido de historias que forma el narcotráfico. Otro de estos ejemplos es Miss Bala del mexicano Gerardo Naranjo, inspirada en la historia real de Miss Sinaloa y sus vínculos con el narco.

Podría ocupar varias páginas más enumerando títulos de películas, novelas, cuentos y ensayos que han plasmado el tema de la violencia en Latinoamérica. Considero que éstos son sólo ejemplos interesantes de lo que la violencia nos ha dejado en el marco cultural. El trabajo de todos estos artistas es invaluable, simplemente porque en tiempos difíciles es más fácil ver la realidad de nuestros países reflejada a través de la ficción.

 

Especial reflexiones violencia, La revista

About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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