Mezcla de culturas: Hotel Pekín de Santiago Gamboa

Oct 01, 2012 Comments Off on Mezcla de culturas: Hotel Pekín de Santiago Gamboa by

Por Eduardo Estala Rojas*

En el mes de julio llegó a mis manos la novela Hotel Pekín de Santiago Gamboa (Bogotá, Colombia, 1965) gracias a mi amiga colombiana Luisa Fernanda Gil. Siempre me ha parecido un acto de magia el hecho de que los libros viajen a otras ciudades o países a través de la complicidad de los amigos. Luisa Fernanda presta sus libros y te pide que después de leerlos los envíes a otro amigo que viva en otra parte del mundo. Maravillosa forma de fomentar la lectura y compartir uno de los mayores tesoros que existen en la Tierra: los libros.

Esta novela me pareció agradable, entretenida, con diálogos inteligentes, algunas veces más que en otras. El también autor de El síndrome de Ulises narra la historia de Francisco Munévar, un colombiano nacionalizado estadounidense que decide cambiarse su nombre hispano por uno anglosajón: Frank. Munévar trabaja como profesor para el centro de estudios económicos Enhancing the future. Cinco personajes centrales lo acompañan en la novela: Patricia Durán o Pat Donovan, colombiana y nacionalizada estadounidense, que insta a Francisco Munévar a cambiarse el nombre. Eddy, hijo de Pat Donovan y de Frank Michalski, vive con su mamá en Chicago, Estados Unidos, porque están divorciados. También están el escritor y periodista Conerlius F. Bordewich, que trabaja como corresponsal para Selecciones del Reader’s, el chino Li Qiang, uno de los tres presidentes de la firma Teléfonos Sudjiang, y la joven china Ming Cheng, abogada, consejera y ejecutiva del Banco para el Desarrollo de Asia (BDA). Cada personaje representa virtudes, problemáticas históricas y contemporáneas, en donde Gamboa adquiere, por momentos, una buena narrativa que le permite contar con solidez la historia. Destaco el personaje Li Qiang, que considero es el más logrado de todos. Si bien, varios capítulos dan mucho que desear, pues no están al mismo nivel en los argumentos,este libro tiene un lenguaje básico para todo tipo de público, ciertos datos destacables, debilidad en elementos narrativos que puedan argumentar a un lector crítico y exigente.

“El siglo XIX fue de los ingleses y el XX de Estados Unidos. El siglo XXI será chino”, dicen los chinos en Pekín, en Hong Kong, incluso en Macao, menciona en un artículo Conerlius F. Bordewich (p. 85). La voz de Bordewich es la voz externa que pone de manifiesto el antecede histórico e indaga el presente de la relación entre ambas potencias mundiales del siglo XXI: Estados Unidos y China. Podría interpretarse como la voz principal que cuenta la historia de la novela.

Por su parte, Francisco Munévar es la voz de un colombiano que llega a los Estados Unidos en busca del “sueño americano” como estudiante de postgrado. Francisco se cambia de nombre para ocultar sus orígenes culturales y sociales. Pretende así no parecer lo que es en realidad: un latinoamericano. Decide centrarse en conseguir prestigio y recursos económicos, tal como exige la sociedad estadounidense, acostumbrarse a hablar el inglés sin acento y dejar a un lado el español colombiano. Sin embargo, los chinos le revelan la otra parte de su moneda: la cultura y tradiciones de tu país te fortalecen allá a donde vayas. Me centraré en algunos diálogos que sostiene Francisco Munévar con Li Qiang. Desde mi punto de vista, ahí encontrará el lector la esencia de la novela.

Frank Michalski: “Ustedes, aquí en China tienen una unión muy fuerte con el pasado, ¿no es verdad?”

“Todos los pueblos la tienen, estimado profesor, en mayor o menor medida, pues el pasado es el origen de todo. La diferencia es que algunos lo ignoran. Conservar la historia depende de la gente como usted y como yo, y de lo que podamos transmitir a nuestros hijos. Es el verdadero origen de la educación”, responde Li Qiang (p. 93).

Más adelante Li Qiang le pregunta a Francisco Munévar: “¿Y por qué motivo, si puede saberse, renunció a todo eso y se fue a Estados Unidos?”

“No fue una renuncia sino un alojamiento, y éste se dio por motivo de gran sencillez, fíjese, uno sale a hacer estudios a otro país, se amolda a la sociedad a la que llega y pospone el regreso, surge la oportunidad de un buen trabajo, la vida personal se hace compleja, aparecen historias de las cuales no es fácil prescindir, y entonces uno se va quedando, año tras año, no con una idea muy precisa de estar renunciando a nada, sino viviendo su realidad, como hace todo el mundo dentro y fuera de su país de origen”.

Li Qiang contesta: “Es una lástima privarse de algo tan profundo como la relación con su propia cultura, pues el sentido de pertenencia y la asunción de un destino colectivo son para mí necesarios como el aire. No podría vivir fuera de China y mucho menos renunciar a ella”.

Después Li Qiang le formula dos preguntas esenciales: “ ¿Ya fue a Colombia a llevar este curso?, ¿qué le ha aportado a su país a cambio de lo que él le dio a usted?”

“Disculpe, señor Li Qiang, creo no haberle entendido, ¿usted sugiere que le debo algo a Colombia?”, responde perplejo Francisco Munévar.

“Por supuesto, estimado amigo, fueron esa región y esa comunidad las que le dieron identidad y su modo de ver el mundo y de ver la vida y la relación con los otros, fue allí donde se formaron sus gustos, por aceptación o rechazo, y ahí donde adquirió un lenguaje que le enseñó a comprender las cosas, ¿le parece poca deuda todo eso?” (pp. 96-98)

En los 31 capítulos, el colombiano Santiago Gamboa narra diversas historias sobre las relaciones entre China y Occidente, los estereotipos, el amor, la identidad como patrimonio cultural, el capitalismo y los contrastes positivos y negativos; asimismo, el lenguaje local y universal en algunos de los personajes. Hotel Pekín se publicó en julio de 2008 en Editorial Planeta Colombiana (220 páginas). Vale la pena leer este libro, sobre todo por el resultado de la mezcla de culturas que caracterizan a Santiago Gamboa en su narrativa.

* Eduardo Estala Rojas, mexicano, es poeta y crítico cultural. Miembro de The Royal Society of Literature en Inglaterra. Radica en Nottingham, Reino Unido.
eduardoestalarojas@gmail.com

 

La revista, Palabras

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