Entrevista con Michael Jacobs

Feb 04, 2013 Comments Off on Entrevista con Michael Jacobs by

Por Robin Bayley, traducido por Tania Farias

Michael Jacobs, reconocido autor y escritor de viajes con una especial fascinación por América Latina y España, publicó recientemente con mucho éxito The Robber of Memories– A River Journey Through Colombia (El ladrón de memorias -un viaje fluvial a través de Colombia). Este libro fue publicado por la casa editorial Granta. Ventana Latina (VL) tuvo la oportunidad de encontrarse con Michael en una exhibición del artista colombiano Sebastian Montoya. En esa ocasión hablamos sobre su libro, sus experiencias para escribirlo y la manera en que el libro cambió su percepción sobre Colombia.

Ventana Latina: El libro entreteje muy hábilmente, reflexiones sobre la memoria, sobre las batallas que enfrentaron tus padres y que actualmente enfrenta el escritor colombiano Gabriel García Márquez contra la pérdida de memoria a causa del Alzheimer, con un viaje lleno de aventuras al remontar el río Magdalena. Pudieras explicarnos ¿cómo convergieron estas motivaciones para la creación del libro?

Michael Jacobs: Con bastante naturalidad. La primera idea fue escribir un libro acerca del Magdalena, como un río que representa para mí todo lo que es fascinante y seductivo en América Latina. Sin embargo, mi idea cambió completamente de dirección cuando fui a Cartagena y tuve la oportunidad de conocer a Gabriel García Márquez. Él se encontraba en un bar muy lleno, rodeado de admiradores, pero su mirada estaba totalmente perdida y tenía una expresión que me recordó a la de mi padre, el cual había muerto de Alzheimer 10 años antes de este encuentro. Más tarde, cuando tuve la oportunidad de hablar con él, fue muy claro para mí que su memoria se estaba perdiendo también. A pesar de todo, me llamó mucho la atención la manera en que su rostro se iluminó cuando mencioné mi interés por el Magdalena. “Recuerdo todo sobre el río, absolutamente todo” me dijo inmediatamente.

Le comenté a mi editora sobre esta experiencia y ella me animó a escribir un libro en el que se hablara tanto de recuerdos como del viaje – el tipo de libro de género entrecruzado que siempre había querido hacer-. Algunos días después leí en el New York Times un artículo sobre un grupo de pueblos en Colombia, que tenían el índice más elevado en el mundo entero de personas con Alzheimer. También releí obras de Márquez y me di cuenta cuán profético había sido en su obra Cien años de soledad; no solamente el pueblo de Macondo pierde su memoria, sino que también la primera línea del libro tiene la palabra recuerdo…pienso que todo buen libro de viaje debe ser el producto de una necesidad interna y con frecuencia de una inesperada intuición.

VL: Al principio del libro hablas acerca del extraordinario encuentro que tuviste con Gabriel García Márquez y haces referencia a una cierta conspiración de silencio con respecto a su condición mental – especialmente en Colombia-. ¿En algún momento tuviste miedo de revelar esta situación en tu libro?

MJ: Por supuesto. Afortunadamente, algunos meses antes de la presentación del libro, uno de los hermanos de García Márquez hizo una declaración pública acerca del rápido deterioro de la condición del escritor. Mi amigo Jaime Abello, el carismático director de la excepcional escuela de periodismo fundada por Márquez en Cartagena, no estaba complacido con esta declaración. Siendo Jaime un eterno defensor de la reputación de su maestro, anunció más tarde que la pérdida de memoria de Márquez no era otra cosa que una característica de cualquier persona de su edad. De hecho, había un gran dilema ético detrás de toda esta situación: la importancia de concientizar al público sobre la pérdida de memoria debe mantener un balance con la necesidad de privacidad y de dignidad de la persona que la sufre. Personalmente, pienso que no se debe encubrir esta situación, sin embargo es necesario mantenerse consiente de las complicaciones que supone el ser demasiado honesto. Estoy seguro que algunos miembros de mi familia probablemente mostrarán su desacuerdo conmigo por haber escrito sobre mis padres.

VL: Es evidente que Cien años de soledad fue muy influyente para ti y para el libro. ¿Qué otros escritores latinoamericanos y colombianos te ayudaron a identificarte con Colombia y el Magdalena antes del inicio del viaje?

MJ: La primera vez que fui a Colombia, leí un extraordinario libro de William Ospina llamado Las auroras de sangre, una pieza excepcional de resucitación literaria de un poeta conquistador en gran medida olvidado llamado Juan de Castellanos, quien escribiera los poemas más largos de la lengua española. Ospina declara que Castellanos era el descubridor poético del Nuevo Mundo y prevé a figuras como García Márquez al capturar la magia del continente al mismo tiempo que muestra una fascinación enciclopédica del lugar que tenía enfrente de él, iluminando a científicos como Humboldt. Debo agregar que Humboldt es otro de mis grandes héroes y cuyos escritos – con su constante sentido de asombro y capacidad de maravillarse frente a la naturaleza-  fueron los primeros que crearon en mí un interés por el Magdalena. Otra influencia importante fue el gran amigo de García Márquez, Álvaro Mutis (curiosamente es un descendiente del botanista que fuera mentor de Humboldt, José Celestino Mutis). Mutis, un novelista y poeta, será recordado por encima de todo por sus cuentos de Maqroll el Gaviero, cuyas aventuras se sitúan en todas partes del mundo y que incluye una extraordinaria evocación del río Magdalena. A pesar de que estos libros son de ciencia ficción, yo los considero como parte de mis libros de viaje preferidos.

(Una lista de las recomendaciones literarias de Michael Jacobs apareció recientemente en el diario inglés The Guardian)

VL: Tu primera visita a Colombia fue en el 2007. A pesar de haber viajado bastante por el continente Americano, ¿por qué te tomó tanto tiempo el visitar Colombia?

MJ: Simplemente no fui antes. Supongo que me alejé por la situación política en los noventas, o por la manera en que el país era representado al exterior. Fui a Colombia cuando hacía un viaje a lo largo de los Andes. El momento en que crucé la frontera en Cúcuta, simplemente me enamoré del lugar y me arrepentí de no haber ido antes.

VL: Teniendo en cuenta los lectores de VL, ¿cuáles revelaciones y observaciones acerca de Colombia ofrece The Robber of Memories a los lectores de la comunidad latina o colombiana?

MJ: Bueno, desde el inicio de la planeación del libro, he estado muy consciente del alcance del llamado casi místico que el Magdalena ejerce en los sudamericanos y particularmente en los colombianos. En mis viajes, me encontré con una gran cantidad de personas que me contaron sobre sus enormes deseos de viajar por el río, pero que nunca han tenido la oportunidad de hacerlo. Las personas me preguntaban constantemente sobre mis experiencias de viaje.

VL: ¿Existe una versión en español del libro?

MJ: No sé muy bien cuál es la situación actual, pero espero realmente que haya una edición en español. Cómo tú mismo lo sabes estas cosas pueden tomar cierto tiempo y por el momento solamente existe la versión en inglés.

VL: No es sorprendente que muchos de los comentarios que la prensa en el Reino Unido ha hecho acerca del libro se centran en tu encuentro con las FARC. ¿Cómo reaccionaron los colombianos al tratar ese tema en el libro?

MJ: Muchos colombianos me han halagado por mi honestidad y por revelar una fase inesperada de las FARC.  Pero por supuesto, muchos colombianos están hartos, y con razón, del tema y detestan que comentadores extranjeros se obsesionen sin final con esta situación y que muestren una imagen sensacionalista de su país (actitud que ciertamente no es la mía). Al admitir que la presencia de las FARC es aún considerable en Colombia, inevitablemente pones contra ti aquellos promotores de turismo y de la industria que se encuentran detrás del eslogan “Colombia: el único peligro es el de desear quedarse”. La mayor parte de Colombia es hoy en día muy segura, y generalmente me siento más seguro en Colombia que en mi distrito londinense de Hackney. Sin embargo, no se puede decir que todo es perfecto en Colombia, y no creo que aleje a las personas al tratar de mostrar el país de una manera real y más balanceada. De cualquier manera, nunca fue mi intención el escribir un panfleto turístico, ni de revelar la manera en que el turismo moderno está haciendo del mundo un lugar aún más uniformizado. Uno de los aspectos más surrealistas de mi encuentro con las FARC fue el saber que incluso ellos quieren expandir sus operaciones hacia la industria del turismo.

VL: ¿Cómo el proceso de investigación y la escritura del libro cambiaron tu percepción sobre Colombia?

MJ: Me enamoré de Colombia más que nunca. Al viajar lentamente por el Magdalena descubrí el país en toda la diversidad de su belleza, me encontré con algunas de las personas más maravillosas que jamás había conocido y al mismo tiempo fui más consciente de los terribles problemas que los colombianos han tenido que enfrentar a lo largo de su historia. Lo que fue particularmente importante era el alejarme de los pueblos de interés turístico como Cartagena y adentrarme a un país fuera de los límites de los trillados caminos turísticos. Esos pueblos de mala fama, como es el caso de Barrancabermeja, resultaron ser una absoluta delicia.

VL: ¿Y cómo cambió esta aventura tu relación con la pérdida de la memoria?

MJ: El libro trata sobre la tragedia que es la pérdida de la memoria, pero también habla sobre la magia que permanece y el mundo extraño y surrealista de aquellos que sufren de la pérdida de memoria. Por lo que sabemos García Márquez debe estar re- habitando el mundo de sus ficciones. Me gusta pensar que mi padre se aferraba a los recuerdos de la noche en que conoció a mi madre en Sicilia. Son estos mágicos recuerdos los que nos mantienen de pie.

 

 

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About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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