Entrevista a Manuel Antonio Garretón, sociólogo y politólogo chileno

Jul 01, 2013 Comments Off on Entrevista a Manuel Antonio Garretón, sociólogo y politólogo chileno by

Por Marisel Mendoza

 

Manuel Antonio Garretón, reconocido sociólogo y politólogo chileno formado en la Universidad Católica de Santiago y Doctorado en L’École des Hautes Études en Sciences Sociales, Paris(Escuela de estudios superiores en Ciencias Sociales), es considerado un constructor permanente de la sociología en Chile. Ha basado sus investigaciones y cátedras abarcando diferentes temáticas tales como sociología política, democratizaciones y transiciones, Estado y sociedad, regímenes autoritarios, educación superior y reforma del Estado, entre otras.

En el 2007 recibió el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales por su destacada y permanente contribución al desarrollo de estas disciplinas, y su trabajo ha quedado plasmado en sus más de cuarenta libros y más de 300 publicaciones académicas.

Ha sido director y decano de diversas instituciones académicas, profesor en universidades nacionales y extranjeras, y director de diversos proyectos de investigación. En la actualidad y desde 1994, es profesor titular del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, y durante el 2012 y principios del 2013 tuvo a cargo la cátedra Simón Bolívar en la prestigiosa universidad de Cambridge, Inglaterra.

Ventana Latina: En el 2013, se cumplen 40 años del golpe de Estado y del inicio de la dictadura militar. En el contexto del Chile de hoy, con nuevos actores y referentes sociales, y con un gobierno liderado por una coalición de derecha, a su juicio, ¿cuál es la mirada posible que se puede tener de dicho acontecimiento que marcó la senda política y social del país?

Manuel Antonio Garretón: Todo lo que digamos del Chile de hoy, no puede entenderse sino como producto de la reacción desde los sectores dominantes que se vieron afectados por el proceso político del 70-73, y antes por la reforma agraria, y por los procesos de transformación que ocurrieron en la década del 60. Hubo una reacción de los sectores afectados que instrumentalizaron a los militares, y la salida de la crisis política provocada por los proyectos de transformación y la resistencia que ofrecían estos sectores fue resuelta a través de un golpe militar que intenta generar un tipo de sociedad que sea la negación de lo que fuera la de los 60 y 70. Eso significa fundamentalmente construir una sociedad en que se elimine el rol del Estado, se genere un sector privado, poderoso, con un sistema de medios de comunicación absolutamente concentrados y un sistema político que haga preservar el modelo económico social que se intenta generar desde esa época. Para eso, lo primero fue la reacción del régimen militar con las violaciones de los derechos humanos (…) Lo que hubo fue el intento sistemático de eliminar no sólo la política, sino a todos quienes participaban de determinadas ideas, eliminación física a través de la muerte, detención arbitraria, envío al exilio y eliminación llamémosle cultural, es decir, la imposición de un sistema autoritario en el sistema educacional, universitario, etc.

VL: ¿Y qué sucede con el fin de la dictadura militar?

MAG: Chile es el único país en que la salida de las dictaduras militares de este tipo se hace a través de gobiernos conformados por el conjunto de la oposición a la dictadura. La particularidad que tenía esa oposición en Chile, fue que estaba conformada por partidos y movimientos sociales que forman parte del movimiento político, o sea en Chile no había una separación entre movimiento político y social (…) Las mayorías políticas en Chile se construían a través de partidos y eso implicaba una alianza del centro con la izquierda; es ese el aprendizaje que se hace a lo largo del periodo de la dictadura y que culmina con la creación de la Concertación de Partidos por la Democracia, con los gobiernos, sin duda, más exitosos que ha tenido la historia de Chile, que hacen pasar a Chile de una dictadura a un régimen democrático, corrigen el modelo socioeconómico, pero dejan como tarea pendiente su incapacidad de haber superado el modelo económico-social y político, y que está expresado en la Constitución. De algún modo, los movimientos sociales del 2006, fundamentalmente de los estudiantes secundarios, pero también el movimiento mapuche, el ambientalista y sobre todo el estudiantil del 2011, lo que marcan es el agotamiento, el fin de un ciclo de correcciones pero no de superación del modelo económico- social, de correcciones pero no de superación y refundación del modelo político.

VL: ¿Cuál es la tarea pendiente?

MAG: El problema planteado hoy día para Chile, sobre todo si seguimos pensando en términos de los últimos 40 años, es el siguiente: se trata, y eso es lo que está latente por sobre todo en los movimientos sociales y estudiantiles del 2011, de refundar, transformar, superar el modelo económico fundado por la dictadura, el que no se puede refundar sin cambiar el modelo político establecido en la Constitución y en las normas del sistema binominal, los quórums calificados, etc.  Para hacer esa transformación, la pregunta es quién lo hace (…) Hoy día la gran tarea planteada es la superación de estas dos anclas que ligan la sociedad chilena a la sociedad de la dictadura, que fue la sociedad que se instaló como respuesta a las transformaciones sociales del 60, y la manera de dar el salto supone un nuevo sujeto político social.

VL: ¿Cómo se caracterizaría ese nuevo sujeto político social?

MAG: Ese nuevo sujeto político social, ya no puede ser sólo los partidos políticos. Cuando antes uno decía partidos políticos, estaban también los movimientos sociales.  No hay voto “No” si no están los partidos y los movimientos sociales en el plebiscito, no hay movilizaciones contra la dictadura sino están los partidos y los movimientos sociales juntos. Cuando uno decía clase obrera en Chile, decía partido Socialista y partido Comunista, cuando uno decía movimiento estudiantil decía Juventudes Políticas de los partidos de Centro Izquierda (…) Hoy día aunque se junte a todos los partidos de la oposición no se tiene una parte muy importante de la sociedad porque simplemente se expresa de otra manera, entonces lo que se tiene que buscar son fórmulas a través de las cuales se vaya restableciendo una interrelación entre partidos y movimientos sociales. A mi juicio un momento de eso puede ser la próxima elección presidencial, y si no, yo creo que el gran esfuerzo tiene que hacerse en una movilización social y política por una nueva Constitución.

VL.- ¿Bajo qué perspectiva es posible resignificar y resituar la experiencia inconclusa de la Unidad Popular y el legado de Salvador Allende?

MAG: Yo creo que el legado principal de Salvador Allende es en primer lugar la convicción de que la política tiene un rol fundamental en la transformación de las sociedades, y que es a través de la acción política que las sociedades se cuestionan, se redefinen, se superan, y se plantean aquellos horizontes o metas que a la vez hagan grande a la sociedad pero que al mismo tiempo resuelvan los problemas más individuales y particulares de los ciudadanos. El segundo elemento fundamental, es que en su legado está la idea de transformación de la sociedad y profundización de la democracia, que está muy magistralmente descrita en su discurso del 21 de mayo del 1971, cuando señala, que la tarea del país es el profundizar la democracia, generar democracia económico-social para el mismo tiempo concentrar la democracia política.

VL: ¿Cómo cree usted que los procesos sociopolíticos ocurridos en Chile a raíz del golpe de Estado  se han reflejado en las diversas expresiones artísticas, en el cine, en la literatura, etc.?

MAG: El tema del arte va más allá de la coyuntura política, tiene su propia dinámica, pero hay que reconocer que en general en todos los países, y en el caso chileno sin duda, ha habido una vinculación entre la expresión artística y la reflexión o preocupación por el destino de la sociedad. Basta pensar que no hay nada más íntimo y subjetivo como expresión artística que la poesía, y que ha estado muy presente en el caso chileno, con el nombre de Pablo Neruda, pero también de Nicanor Parra, Raúl Zurita, e incluso de Oscar Hahn, que hace una poesía menos política pero que tiene un profundo contenido. Y, si uno quiere, por ejemplo, contarle a los jóvenes como era el Chile de la Unidad Popular, qué es lo que pasó hace 40 años, no hay nada mejor que una película.

VL: Bajo esa perspectiva, ¿qué película recomendaría?

MAG: No hay nada que cuente mejor a la gente que no conoció esta historia, que una película que se llama “Machuca”. Tiene el interés de ser una película sobre lo que le pasa a la sociedad en un nivel muy micro que podría ser un colegio, y sin embargo ahí se da todo el drama y los significados de lo que fue la lucha política y social. Se habla muy poco de política directa, no aparece Allende ni los partidos, y sin embargo es todo lo que ocurre políticamente en la sociedad.  En mi impresión, eso es muy difícil que lo pueda expresar un ensayo sociológico, lo expresa mejor una manifestación artística, como en este caso el cine.

VL: Y, ¿desde el punto de vista literario?

MAG: Por otro lado, yo creo que para entender ciertas cosas de la sociedad chilena, guste o no desde el punto de vista literario, la novela “La Casa de los Espíritus” (1982), fue tremendamente iluminadora. La misma Isabel Allende pone en la literatura latinoamericana el tema de los desaparecidos que no existía hasta entonces, a través de la novela “De Amor y de Sombra” (…) Si uno quiere entender la sociedad chilena desde sus comienzos hasta lo que era la sociedad del régimen militar, la novela “Casa de Campo” de José Donoso es fundamental, y para entender lo que pasaba en Chile antes del golpe, está la novela del mismo Donoso que se llama “La Desesperanza”. Con estos ejemplos, uno diría que el mundo artístico, cultural, es un mundo que en Chile ha sido extremadamente perceptivo de lo que es la sociedad, mostrando aristas que no se ven desde otro punto de vista, desde la disciplina científica, por ejemplo.

 

En cuanto a la propia obra de Garretón, si se hace el ejercicio de leer su primer libro (de su etapa profesional) denominado “EL Proceso Político Chileno” (que habla sobre la crisis de la sociedad, el periodo 70-73, y el análisis del régimen militar), luego se continúa con “Hacia una nueva era política” (que aborda el tema de las transiciones), y se finaliza con “Neoliberalismo corregido y progresismo limitado. Los gobiernos de la Concertación en Chile 1990-2012″,  se logra tener una visión completa de lo que han sido los 40 años desde el golpe de Estado y el proceso político-social de este periodo.

 

 

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Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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