Mi historia: Tania Bronstein

Oct 01, 2013 Comments Off on Mi historia: Tania Bronstein by

Tania Brostein llegó a Londres a finales de la época de los setentas proveniente de Colombia. Desde su llegada y hasta ahora Tania ha trabajado activamente con la comunidad latinoamericana, especialmente con el género femenino.  Fiel a sus ideales, creó junto con un grupo de mujeres también comprometidas con su labor, LAWRS Latin American Women Rights Service, la cual es una de las asociaciones latinoamericanas más importantes y consolidadas en el Reino Unido.

Siento que mi vida es muy similar a la de la gente que llegó a Londres en los 70, la gente que llegó de Chile, no buscando una alternativa económica, sino una alternativa de vida, de derechos humanos, porque había mucha gente que había salido perseguida, de la necesidad de salir de tu país porque las condiciones no eran muy favorables a tu modo de pensar o a tu modo de actuar.

Llegué al Reino Unido a los 22 años y en realidad he vivido más tiempo aquí que allá.  Vine cuando recién me gradué de la universidad. Yo tenía pregrado en arquitectura y me tocaba hacer dos exámenes en el Royal Institute of British Architecture que había que pagar. En esa época para mí era todo muy difícil y mi vida se enfrascó por otro lado y acabé haciendo mi master en Política Social. De ese momento en adelante, mi vida fue con gente y no con edificios.

Vine en una época diferentísima. Cuando llegué a Londres acá había mucha creatividad, porque aunque recién se había instalado el gobierno de la Thatcher, un gobierno bastante restrictivo para las minorías y los más desposeídos, en Londres había un gobierno extraordinario, una municipalidad que de cierta forma acolchonaba la cuestión del gobierno central. Tú podías vivir en Londres sin necesidad de usar mucho dinero. Había muchas cosas gratis, tiendas de libros de segunda mano, muchos conciertos y también había una cosa muy interesante para mí, había un movimiento de reivindicación por los derechos de las mujeres y como que me fui enredando en eso.

Yo no conocía ninguna persona latinoamericana cuando llegué, pero vivía en una parte en Islington donde había una librería latinoamericana llamada Carila donde comprabas libros en castellano o sobre América Latina y se volvió uno de los primeros lugares de encuentro para los latinoamericanos. Allí muchos grupos se empezaron a reunir. Un día me acerqué y allí conocí a otras muchachas que tenían un grupo de mujeres. Era un grupo de concientización feminista donde estábamos descubriendo todas juntas nuestras identidades como latinoamericanas, como mujeres. Empezamos  a reunirnos cada semana y ese es el grupo que originó el proyecto de LARWS.

Después de dos años nuestro grupo llamado Grupo de Mujeres Latinoamericanas, empezó a tener esa sed de crear una organización para las mujeres latinoamericanas. Nos quedó muy trabajoso la formada de LAWRS que por cierto, este año cumple treinta años y vamos a celebrarlo. Nosotros éramos mujeres muy comprometidas. No sé de donde sacábamos las fuerzas, el tiempo y el dinero pero por mucho tiempo muchísimas actividades para mujeres las financiábamos nosotras mismas. La otra gente que estaba organizada eran los que jugaban fútbol que se reunían todos los domingos en Clapham Common y había una liga. Entonces como no había lugares de convivencia la gente se encontraba allá y hacían comida típica y vendían. Nosotras nos las arreglábamos para llegar con buses llenos de panfletos de información y dábamos asesoría sobre problemas de salud, violencia doméstica o cómo solucionar problemas de vivienda. Peleamos mucho por el financiamiento e hicimos unas postulaciones buenísimas, tan buenas que éstas fueron usadas para hacer política para mujeres en Londres, pero cuando fuimos a pedir la plata, no nos la daban y pusimos una queja. Tuvimos que apelar y la ganamos.

Después vino otro proceso porque antes éramos un movimiento, una organización informal donde teníamos mucho compromiso pero todo era voluntario y aquí ya teníamos obligaciones de empleadas, había que buscar un lugar, saber manejar dinero y una organización. Más tarde nos dimos cuenta que el proceso de migración es un proceso muy duro que tiende a afectar las relaciones de pareja, además que venimos de una cultura un tanto machista y que había muchísima violencia contra las mujeres. Nosotras atendíamos mucho ese tipo de casos. Entonces en el año 85 empecé a trabajar fuertemente en crear un refugio latinoamericano y abrimos una casa. Allá pueden llegar las mujeres que necesitan huir de una situación de violencia. En esa época dejé LARWS para ocuparme del refugio, donde estuve como unos 8 años. Desafortunadamente el proyecto del refugio nunca se pudo expandir. Es una casa con 6 habitaciones pequeñas y hoy en día con el nivel de problemas deberíamos tener 5 casas de esas.

Tuve trabajos diferentes, mi trabajo hoy en día, de lo que llevo haciendo los últimos 25 años, es en el área de desarrollo comunitario sobre todo de financiamiento al sector voluntario, he trabajado con el gobierno, para organizaciones grandes que dan muchísimo dinero, entidades filantrópicas. Trabajé como miembro de personal, pero hoy en día trabajo únicamente como free lance.

En el 99 cuando trabajaba como consultara hice una consultoría para LAWRS. La organización estaba en una época muy triste. Uno de los problemas era justamente de financiamiento porque  dependían de una sola fuente de financiamiento, pero además, se notaba que la organización había como perdido el cariño a las usuarias. Cuando hice esa consultaría me dije que había que hacer algo.  Hice talleres. Conseguimos más gente para el comité directivo. Le inyectamos más dinamismo y transformamos a LAWRS de una manera mejor y más bonita. Me acuerdo que llegué con una muñeca, que sigue allá. Ella nos recuerda todo el tiempo que lo más importante que tiene una organización son las personas que la usan.

Al año siguiente me integré como miembro del comité como presidente y allí he estado integrada. Ya llevo muchos años de presidenta y ya es hora de que me empiece a mover para darle espacio a las mujeres que vienen.

A mí me ha gustado mucho la experiencia de vivir acá. Ha sido una experiencia de aprendizaje porque me ha encantado ser una mujer latinoamericana en Londres. Cuando yo estaba en Colombia jamás hubiera dicho, yo soy latinoamericana, aquí he empezado a tener una identidad más grande y más bonita. Creo que Londres es una ciudad donde es muy confortable la diferencia y la diversidad. Para mí ha sido muy positivo a pesar de las experiencias de racismo, que he tenido muchas, de rechazo. Aquí tu visión del mundo se vuelve interesantísima, descubres nuevos sabores, nuevos ritmos, intelectualmente creces, tu capacidad de asimilar diferencias crece, se agiganta, es una experiencia riquísima.

Si hay que ser extranjero creo que es mucho mejor ser extranjero en Londres que en otra parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La revista, Mi historia

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