El antipoeta de un siglo entero

Apr 01, 2014 Comments Off on El antipoeta de un siglo entero by

Por Fray Draco

 

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:

Aunque le pese

el lector tendrá que darse siempre por satisfecho.

Nicanor Parra

 Nicanor Parra de Marcelo Porta

Don Nica puede tratar a un siglo de compadre sin siquiera arrugarse, se echa al hombro a noventa y nueve años juntos burlándose de su inmadurez. El antipoeta es un viejo viejísimo y a la vez un viejo chamaco; es un viejo verde, un viejo rojo y un viejo en blanco y negro. Es un vate viejo y un viejo vate, que no es lo mismo pues el orden de los factores si altera el producto puesto que todo lo que sube alguna vez tiende a bajar, aunque nos pese la física de los elementos. Me permito faltarle el respeto al antipoeta, porque el respeto lo y le posee para permitirme así el faltárselo. A ningún hombre puede faltársele lo que no posee ni ofender las virtudes de las cuales carece.  De todas maneras le falto el respeto para reponérselo inmediatamente, sin un topón ni una raya.

A este Diógenes el perro, rapsoda antagonista de las escuelas filo-sofistas, que se comporta como el granizo de la lluvia, la piedra de las lentejas, la mosca en la sopa, la sombra en el día y el diablo en la misa, le dio por batirse a duelo con la poesía. Contra aquella que solía cantar sus heroicidades en garganta apretada de lágrimas, él le opuso la risa calzando la máscara del más malo de la película.

El mar le dio la palabra el mismo día que le bañó por primera vez las patas con su agua inmemorial, ¿y luego? Luego sólo era cuestión de echarle los condimentos precisos a la descripción de este gran zoológico poblado de animales absurdos. La sorna fue la sal que vertió a gusto sobre el potaje puesto a fermentar lentamente sobre fuego; hizo en verso lo que en ola y ola, Dios a (nuestra) vista sin cesar crea.

Profesor de un liceo obscuro vestido con gabán de fraile mendicante, físico del aire que traza comas rectas para calcular la hipotenusa del árbol de la centolla o de la rosa llena de piojos, por quinientas horas semanales. Juglar de campo, ciudad, mar y montaña, de paraíso y lupanar, Nicanor uva agria de la parra de astringente dulzura, la que gustamos sorber de a poco mientras le leemos, como si se tratase de un veneno hipnótico que calienta la cabeza y la cabeza. Poetantipoeta, embutido de ángel y bestia, cuanta luz irónica y pérfida ha bañado su tontera y su listura.

Le sacó las cuerdas a la viola chilensis de la Violeta para continuar a cantar canciones mudas en tanto inventaba el ataúd de doble fondo que permite a un cadáver asomarse al otro mundo. Tenía razón don Nica, qué inmundo es escribir versos, aunque la poesía se escriba para vivir. El día menos pensado todos los coribantes de Calíope vamos a pegarnos un tiro en plena sien hastiados de mecernos en hamacas bebiendo vino. Lancemos mientras al aire las ideas, para qué completar un pensamiento. La teoría de la volativilidad especial nos dice que todo lo inmaterial muta en delirios pesados de inconsecuencia cuando el universo se pliega como un panqueque. Ese necio chascón de apellido Einstein no entendió nada de nada. Habría que prohibir tal clase de asepsia mental, puede conducirnos a creernos dioses en la noche de Walpurgis. Un ateo timorato se persigna por si acaso.

Don Nica intentó deslumbrar a sus lectores a través del sentido del humor, pero causó una pésima impresión. Se le tildó de enfermo de los nervios, claro, le condenaron a galeras, por meter la nariz en el abismo. ¡Se defendió como gato de espaldas! Escribió en araucano y en latín, mientras los demás escribían en francés. Versos que hacían dar diente con diente. En esos versos extraordinarios se burlaba del sol y de la luna, se burlaba del mar y de las rocas. Pero lo más estúpido de todo, era que se burlaba de la muerte. ¿Puerilidad tal vez? – ¡Falta de tacto! Pero se burlaba de la muerte.

El día que se vaya y no vuelva no reiremos delante de su tumba, a modo de homenaje o a modo de réquiem, no sea que nos venga a tirar las patas. Pues sabemos de lo que es capaz, de romper el ataúd y salir disparado por el cielo. Lo bueno será el fin de los achaques ya que el ataúd lo cura todo. Muchos dicen que el cadáver es sagrado, pero todos se burlan de los muertos. ¡Con qué objeto los ponen en hileras, como si fueran latas de sardinas!

Recordaremos que le tienen no sé cuántos nombres: El hombre de dos caras, el que se cree más de lo que es, el que no tiene paz, ni con las mariposas del jardín. Todos se consideran con derecho a festejarle con un poco de barro. Hasta que se le termine la paciencia y se vuele, otra vez, la tapa de los sesos. Pero recordaremos su poesía de tierra firme, de plaza pública y protesta social. Poesía a ojo desnudo, a pecho descubierto, a cabeza desnuda. Sube más alto al Olimpo mientras más bajo cae del Olimpo.

Es un mal chiste y un buen chiste que cumpla en un dos por tres cien años. Pero sabemos que la vida es la mejor comediante ya que nadie sabe cuando remata la broma, para luego carcajearse en nuestra mera cara abrazada a la pelona, que siempre tiene un cosquilleo en el culo que le impide estarse quieta sin cobrar sus deudas. Qué habrá hecho usted para salvarse jabonado hasta ahora…

Perdóneme usted el panegírico.

¡Viva el antipoeta! ¡Muera el antipoeta!

¡A su salud, por secula seculorum, don Nicanor Parra!

 

Poemas de Nicanor Parra

 

Advertencia

 

Yo no permito que nadie me diga

Que no comprende los antipoemas

Todos deben reír a carcajadas.

 

Por eso me rompo la cabeza

Para llegar al alma del lector.

 

Déjense de preguntas.

En el lecho de muerte

Cada uno se rasca con sus uñas.

 

Además una cosa:

Yo no tengo ningún inconveniente

En meterme en camisa de once varas.

 

Padre nuestro

 

Padre nuestro que estás en el cielo

Lleno de toda clase de problemas

Con el ceño fruncido

Como si fueras un hombre vulgar y corriente

No pienses más en nosotros.

 

Comprendemos que sufres

Porque no puedes arreglar las cosas.

 

Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo

Deconstruyendo lo que tú construyes.

 

Él se ríe de ti

Pero nosotros lloramos contigo:

No te preocupes de sus risas diabólicas.

 

Padre nuestro que estás donde estás

Rodeado de ángeles desleales

Sinceramente: no sufras más por nosotros

Tienes que darte cuenta

De que los dioses no son infalibles

Y que nosotros perdonamos todo.

 

Test

 

Qué es un antipoeta:

Un comerciante en urnas y ataúdes?

Un sacerdote que no cree en nada?

Un general que duda de sí mismo?

Un vagabundo que se ríe de todo

Hasta de la vejez y de la muerte?

Un interlocutor de mal carácter?

Un bailarín al borde del abismo?

Un narciso que ama a todo el mundo?

Un bromista sangriento

Deliberadamente miserable?

Un poeta que duerme en una silla?

Un alquimista de los tiempos modernos?

Un revolucionario de bolsillo?

Un pequeño burgués?

Un charlatán?

Un dios?

Un inocente?

Un aldeano de Santiago de Chile?

Subraye la frase que considere correcta.

 

Qué es la antipoesía:

Un temporal en una taza de té?

Una mancha de nieve en una roca?

Un azafate lleno de excrementos humanos

Como lo cree el padre Salvatierra?

Un espejo que dice la verdad?

Un bofetón al rostro

Del Presidente de la Sociedad de Escritores?

(Dios lo tenga en su santo reino)

Una advertencia a los poetas jóvenes?

Un ataúd a chorro?

Un ataúd a fuerza centrífuga?

Un ataúd a gas a parafina?

Una capilla ardiente sin difunto?

 

Marque con una cruz

La definición que considere correcta.

 

*Los poemas y fragmentos utilizados en esta columna pertenecen a los libros: Poemas y antipoemas, Obra gruesa y Sermones y prédicas del Cristo del Elqui. Todos pertenecientes a Nicanor Parra.

Más textos de Fray Draco en http://delnuevoextremo.wordpress.com

 

 

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About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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