El Cuerpo Como Caligrafía Social: Seminario dado por Diamela Eltit

Nov 27, 2014 Comments Off on El Cuerpo Como Caligrafía Social: Seminario dado por Diamela Eltit by

Por Selma Ortiz

Diamela Eltit es como una luna, ilumina sin aspavientos, es menuda pero misteriosamente planetaria. Tiene 65 años, antepasados palestinos, fue gran lectora desde niña. En el Centro de Estudios Latinoamericanos de la universidad de Cambridge estará durante 2014/2015 a cargo de la cátedra Simón Bolívar para estudiantes de postgrado. A manera de apertura, hizo una presentación pública en un seminario titulado “El cuerpo como caligrafía social”, a mediados de octubre de 2014.

Cuando Diamela habla resaltan palabras y frases como zona, mapa, territorio, espacios, vigilancia, fuga, estética y poética, soledad del cuerpo “otro”.

Con gran inteligencia, en este seminario no habló de sus libros; para eso es mejor leerlos y ubicarlos en el tiempo: Lumpérica (1983), Por la Patria (1986), Vaca Sagrada (1991), Mano de Obra (2002), Fuerzas Especiales (2013), entre otros. Lo que hizo fue emprender el viaje de un cuerpo literario a un cuerpo orgánico en dos novelas de la literatura chilena que le interesan y asombran por lo arriesgadas: Patas de Perro (1965), de Carlos Droguett y El Obsceno Pájaro de la Noche (1970), de José Donoso.

En cuanto a la primera, Diamela consideró necesario describir a su público en Cambridge, mayoritariamente británico, el epíteto coloquial chileno que señala a una persona que ha utilizado en demasía sus pies o patas para recorrer el mundo, si es que eso se le antoja. Ser un “patiperro” incluso otorga un aura de viajero audaz, libre y curioso, que regresa a casa lleno de anécdotas para deleitar a sus familiares y amigos.

Sin embargo, la novela de Droguett pone en escena a un niño, Bobby, que nació con patas de perro, por consiguiente, es un monstruo. Pertenece a la clase obrera, su padre es obrero, el lugar/hogar es pobre y el patriarcado que ahí se practica también es pobre. La madre carece de subjetividad y de poder, aparte de cargar con el castigo de ser ella la responsable del gen monstruoso. En la escuela Bobby trata de defenderse inmerso en un espacio donde se implanta lo HOMOGENEO mediante el ejercicio de la violencia constante para normalizar su cuerpo “otro” de niño-perro. El castigo está escenificado por el profesor (ocupante en Chile de un degradado escalafón profesional según la mirada descalificadora de la hegemonía), quien no cesa de humillar, exponer y perseguir sin tregua la particularidad de Bobby. Más adelante, la policía es quien se esmera en una vigilancia activa de un cuerpo que rompe los cánones.  Una característica valiosa de esta novela – dice Diamela Eltit – radica en la “posición de Bobby”, porque más allá de sus incontables penurias, percibe su particularidad como un atributo: ser niño y perro a la vez. Es un ser lúcido – destaca – en permanente fuga ante las categorías disciplinarias.

Pero Bobby resultó imposible, un mero destello de un deseo emancipador que no encontró un espacio en la sociedad local.

En El Obsceno Pájaro de la Noche (1970) de Donoso es otro ser monstruoso el que comanda la ficción. Es Boy, nacido en la burguesía chilena. Es esta burguesía la que implanta su dominación en una clase media carente de autenticidad y así se sirve de un “encargado” de la creación y administración de una ciudadela de niños monstruosos dentro del fundo de los Azcoitía. En la tal ciudadela del tal fundo – donde Boy estará homogeneizado, cuidado, inmovilizado y a resguardo de las miradas externas – las relaciones entre los géneros, las etnias, las clases, el norte y el sur, las culturas populares y las letradas, la realidad y la ficción pierden su jerarquía para presentar un escenario en el que víctimas y victimarios intercambian sus máscaras.

A estas alturas de la exposición de Diamela Eltit, no deja de sorprender la facultad de visionarios de los dos autores  elegidos. José Donoso demoró ocho años en escribir El Pájaro…lo que le significó grandes angustias. Según el propio Carlos Droguett, cuando lo visitó en Barcelona en 1969, éste ya necesitaba urgentemente terminar la novela: “deseaba deshacerse de ella, comenzaba a odiarla, decía que los papeles, los apuntes, las transcripciones, las reiteraciones se le aparecían por todas partes, era un infierno empapelado, se quedaba ensimismado mirándome”. (“El obsceno éxito de José Donoso”, revista Mensaje, agosto de 1971).

Finalmente, la editorial Seix Barral publicó esta novela en 1970. Fue postulada al Premio Biblioteca Breve y aunque era candidata segura para ganar, no obtuvo el premio por una grave crisis financiera de la editorial. No obstante, fue puesta en todas las librerías junto a un cartel publicitario cuya imagen era una jaula abierta.

¿Dónde estaba el lector en 1965 cuando salió Patas de Perro, con su contundente mensaje?  ¿Y en 1970 cuando Donoso finalmente terminó el Pájaro?  Bueno, estaba al borde de acontecimientos sociales y políticos desgarradores y esperanzados a la vez. Para saber más, muchos jóvenes van y consultan hoy a sus abuelos. Y a Diamela.

Ella, Diamela Eltit, piensa en zonas literarias; se propone ingresar a lo femenino en literatura, a la soberanía el cuerpo, contesta preguntas sobre aborto, donación de órganos, amor, normativa del cuaderno de caligrafía aun ligado a su potencial de belleza. 

Recuerda todo, escucha a todos. Para ella la literatura es un campo de experiencias, con bordes, lugares, límites…y con el placer que ello conlleva, por cierto, of course.

 

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About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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