Nueva narrativa paraguaya: Javier Viveros

Nov 17, 2014 Comments Off on Nueva narrativa paraguaya: Javier Viveros by

Javier Viveros es Ingeniero en Informática y magister candidate en Lengua y Literatura (UNA). El ejercicio de su profesión lo llevó a trabajar varios años en diversos países de África y América Latina. La luz marchita, su primer libro de cuentos, fue publicado en el 2005. Dio a conocer además los poemarios Dulce y doliente ayer, En una baldosa (haiku), Mensajeámena (poemas en SMS), Panambi Ku’i (poesía en guaraní) y los libros de cuento Ingenierías del insomnio, Urbano, demasiado urbano. Publicó también Ñe’ënga Jarýi, con frases folklóricas de su propia cosecha. Su última obra, Manual de esgrima para elefantes, está compuesta por cuentos ubicados en el continente africano. Ha sido premiado y seleccionado en concursos locales y extranjeros, entre los que cabe destacar el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2009, donde su  texto “Misterio JFK” fue elegido finalista. En el 2012, una editorial de Tokio tradujo al japonés sus haikus de En una baldosa (goo.gl/mcQqQ). En el 2013, la editorial Alfaguara publicó Una cama para Mimi, su primera incursión en la literatura infantil.

Textos suyos integran antologías como la alemana Neues Vom Fluss, la argentina Los chongos de Roa Bastos, la cubana Cuentos del Paraguay, la estadounidense Por amor a la pelota: once cracks de la ficción futbolera, entre otras. En el rol de editor literario ha recopilado Punta Karaja, cuentos paraguayos de fútbol. Escribe además letras para canciones y guiones: obtuvo el segundo premio en el Concurso Internacional de Guion Cine “Roa cinero” de la Fundación Roa Bastos y los fascículos de Pólvora y polvo (con sus guiones e ilustrados por Enzo Pertile y Juan Moreno) fueron galardonados con el Mono de Oro 2013. Celularis representó su debut en el teatro y El supremo manuscrito fue su primera incursión en el guion de largometraje. Es colaborador esporádico del Correo Semanal del diario Última Hora; escribe con irregularidad en Twitter (@javierviveros) y en su blog www.javierviveros.com.

* * *

La Lista

Para Carlos Reinoso e Ignacio Reinoso, padre e hijo, maquinarias de fierro.

Supe de la lista un día en que escabiaba a lo loco, porrón tras porrón, con mi amigo el negro congolés en un boliche bastante copado de Kinshasa. El dorima de mi hermana mayor labura en esta ciudad como consultor en no sé qué curro de UNICEF y gana un vagón de guita mensual. La verdad es que fue una gran suerte para la atorranta de Natalia el haberse enganchado a este pibe que es tan capo que fuma bajo el agua, pero que es también un bostero trolo, lo cargo siempre porque hace años que no ganan ni los torneos de verano. Pero sí, la muy guacha se sacó la lotería.

Kinshasa era un embole, pero mis viejos para no tenerme encima por un mes, cada año me ponían una estampilla en el orto y me mandaban para acá. ¡Pero papá! ¡Esto comparado con Baires es una garcha! Siempre venía a visitarlos durante las vacaciones del colegio y aquí estaba otra vez. En el lugar donde labura mi cuñado conocí a Chadrac Mangitukulu. El chabón tenía unos cuatro años más que yo y era algo así como un príncipe en la comunidad de Katanga en donde había nacido, pero ahora vivía en Kinshasa y aquí era solo otro peatón, su sangre real no le servía para un joraca y tenía que laburar como todos para ganar unos mangos y asegurarse el morfi, ¿viste?, porque cuando pica el bagre, hermano, no hay sangre azul que te salve.

La cosa es que me hice amigo de Chadrac, un vago muy piola. Veníamos siempre a este boliche a tomarnos unas birras y darle duro al billar. Entre los que caían a este antro yo era el único “mundele”, así llaman aquí a los blancos. Mundele suena muy despectivo, me dio bronca al principio, pero después me calmé. No quedaba otra, tan salame no soy, me la tenía que bancar porque acá jugaba de visitante. Fue durante una de esas noches de billar que Chadrac me dijo que estaba por casarse y que solo le faltaba reunir los elementos de la lista. Yo no tenía idea de qué mierda era aquello de la lista, así que le pregunté y de una sacó un pelpa de la billetera y me lo pasó. Me puse bajo la lámpara colgante, para enfocar mejor, ¿viste?, y leí:

Familie Shulungu
397, Avenue Colonel Mondjiba Commune de Ngaliema

I. BIENS EN NATURE

LISTE DE BIENS POUR LA DOT DE MADEMOISELLE Bamphie Shulungu

A. REVENANT AU PAPA SHULUNGU

1. Complet Costume, prêt-à-porter, taille 50 (1)
2. Chemise (1) + cravate (1) + ceinture (1) + chaussette (1) 3. Praire de chaussures No 9 (1)
4. Pièce super Wax (1)
5. Machette (Tramontina) (1)
6. Houe (1)
7. Lampe Coleman ou 500 bougies (1)
8. Fusil ou équivalent en espèces (1)

B. REVENANT A LA MAMAN

1. Wax Super Hollandais (1)
2. Paire de chaussures dames, pointure 39 (1) 3. Mouchoir de tête
4. Chèvre (1)
5. Marmite (Ma famille) (1)
6. 25 litres d’Huile de palme
7. Paquet de café (1)
8. Mallete Nzombo (1)
9. Grand bassin (1)
10. Hache (1)
11. Boite de Lait Nido (Grand format) (1)

II. BOISSONS

– Bouteilles whisky (2)
– Dame-jeanne vin rouge (2)
– Casiers de boisson sucrée (20) – Casiers de Skol (20)
– Casiers de Tembo (20)

III. ESPECES: 1.500$ (DOLLARS AMERICAINS MILLE CINQ CENTS).

Fait à Kinshasa, le 03 mars 2009.

Yo estudié tres años en un instituto privado de Buenos Aires, así que la gastaba con la lengua de los nabos franchutes. Está bien, tampoco me voy a agrandar demasiado, no la gastaba-gastaba, pero sí la movía bastante. En el papel que me mostraba Chadrac se veía una larga lista de cosas que el grone debía proveer, el vago tenía que patinar para poder casarse con la guacha. La idea era que así los viejos de la minuza se aseguraban de que el pretendiente tuviera suficiente guita para dar un buen futuro a su hija y a los nietos que iban a caer, por ahí venía la mano. ¡Flor de avivada se pegaban los hijos de mil putas! De estar aquí Lucía, seguro que la pelotuda repetiría como una cotorra aquello de la “cosificación de la mujer”; feminista incurable mi exmina, por eso la dejé en bola.

Volví a leer la lista, se necesitaba un fangote de guita para conseguir todo lo que pedía y los salarios en la organización, para los locales, eran de hambre. Al flaco le tocaría ahorrar al menos durante un par de años para conseguir lo requerido. Ropa que la madre usaría el día de la boda, víveres, “trajedia” para el viejo, machete, lámpara. Pedían también gaseosas, muchas cajas de cerveza de varias marcas. Y, encima de todo, había que gatillar un tocazo en cash. Solo les faltó pedir un kilo de ravioles, un paquete de porro prensado o, ya puestos, unas líneas de merca listas para esnifar y con eso estarían ya completitos para la joda.

Le pregunté a Chadrac si se podía hablar con la familia para disminuir al menos la cantidad de cajas de birra y me dijo que sí, que se suele negociar, que es algo bastante normal pero que él no lo hacía, básicamente, de puro pelotudo que era. Luego de haber colocado —con una grosa jugada de troesma— la número 8 en el agujero correcto, el grone sacó de la billetera y me mostró una foto de su futura jermu. Yo me imaginaba que vería un bagayo extraterrestre pero nada que ver, linda caripela y además la yegua cargaba unas gomas que parecían a punto de estallar (demasiado melón para ese ñocorpi), un orto de otro partido y una mirada donde parecía flotar un mensaje que decía “soy un toga” pero que al mismo tiempo también podía significar “soy un manjar difícil de manducar”.

Me caía bien el grone, así que decidí hacerle la gamba sin que él lo supiera. Era un trabajo especial para un winner y yo soy el rey del chamuyo, ¿viste? Como tengo los lompas bien puestos, anoche, un poco antes de torrar, empilchadito, fui a chamuyar a la flía del bombonazo, mi objetivo era regatearles el precio de la hija, que disminuyeran las cosas de la lista. Pero, por más cheronca que me porte, últimamente no doy una. Pura mufa. Me salió el tiro por la culata. Como vieron que Chadrac tenía a un mundele como amigo, pensaron automáticamente que yo lo apoyaba y que estaba forrado en guita como todos los blancos (para ellos somos billeteras con patas), así que, a pesar de lo mucho que me hice el sota, los muy amargos me dieron una hoja adicional para agregar a la lista.

¡Pero si fue pura yeta, che! Ni tengo las manos chicas ni soy un gonca, la puta que lo parió. Si ahora ando rajando de Chadrac, no es por el julepe —porque yo soy un guapo, ¿viste?— sino porque no quiero darle esta mala noticia. Aunque quizá se haya enterado y ya esté cabreado conmigo. Y si no, apenas sepa, Chadrac se va a rayar como una cebra y me va a agarrar a piñas, estoy seguro de que el salamín me va a querer acomodar la trompa y voltear todos los dientes. Por eso, lo mejor es esconderme un tiempo, en tres días sale mi vuelo de regreso a Ezeiza, voy a borrarme del ispa y no creo que vuelva jamás. Posta. Pero ojo, ¿eh? Yo al grone no lo quería garcar, porque es un gomía, las cosas me salieron nomás pa ́l carajo.

Accra, 21 de setiembre de 2009 

La revista, Noticias

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