Diez Preguntas con el fotógrafo Misha Vallejo

Jan 29, 2015 Comments Off on Diez Preguntas con el fotógrafo Misha Vallejo by

Por Verónica Sanchis

©Misha Vallejo

Misha Vallejo nace en 1985 en Riobamba, Ecuador. En el 2014 termina una Maestría en Artes en Fotografía Documental por la Universidad de las Artes de Londres. En el 2010 termina la Facultad de Fotoperiodismo de San Petersburgo, Rusia. Trabaja como fotógrafo independiente desde ese año y es miembro del colectivo de fotografía documental Runa Photos desde el 2012. Su trabajo ha sido publicado en diferentes paises, tales como el Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, Holanda, Alemania, Ecuador, Argentina, Chile y entre otros.

Entre sus más recientes exhibiciones, las más importantes son: “Consider This”  en el London College of Communication, “Miradas íntimas” en la galería Arte Actual de Quito en 2014,  “La imagen cuenta – Latitudes” en el Centro Cultural García Márquez de Bogotá en 2012,  “24 Horas” en la Asociación Humboldt de Quito en 2012 y “Gente inexistente” en la galería de arte contemporáneo Loft Project ETAGI de San Petersburgo en 2011. Su trabajo también ha sido expuesto en festivales internacionales de arte de Rusia, Reino Unido, Israel, Turquía, Lituania y Colombia.

Vallejo ha sido galardonado con la beca SonimagFoto del departamento de Postgrado en Fotoperiodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona en el 2013. También ha obtenido menciones honorables en los concursos internacionales The Other Hundred – Entrepeneurs 2014, FotoVisura 2013 y 2010 y Exposure 2011, entre otros. En el 2014 fue candidato al Joop Swart Masterclass organizado por el World Press Photo Organization. Vallejo actualmente vive entre Quito y Londres.

Ventana Latina: 1. ¿Cómo llegas a la fotografía?

Misha Vallejo: A la fotografía llego después de un viaje, en el sentido literal y figurado de esta expresión. Al terminar el colegio decidí irme a estudiar a Rusia, para conocer mis raíces ya que mi madre es de allá. El objetivo principal era entender por qué soy lo que soy. Quise registrar mis vivencias de alguna forma, pero como no sirvo para las letras ni el dibujo (a pesar de haber estudiado diseño gráfico), decidí agarrar una cámara e intentar con ella. En seguida me enamoré del acto de mirar y fotografiar. Ahorré para comprar mi primera cámara seria y en el 2008 entré a estudiar en la Facultad de fotoperiodismo de San Petersburgo. Ya no hubo marcha atrás. Hace un mes terminé una maestría en fotografía documental por el London College of Communication.

VL: 2. ¿Cómo ves la fotografía en Ecuador?

M.V: La fotografía en Ecuador está en un buen momento, progresando a pasos grandes. Hay varios fotógrafos muy talentosos que han obtenido importantes reconocimientos internacionales, como: Pablo Corral Vega, César Morejón y Karla Gachet. También se han creado varios colectivos de fotografía, como Paradocs o Runa Photos, al que pertenezco junto con Karla e Ivan Kashinsky. Además, existen bastantes fotógrafos más jóvenes que vienen haciendo las cosas bien y no me sorprendería que en un futuro muy cercano la fotografía ecuatoriana de bastante de qué hablar, aunque siempre hay espacio para crecer y aprender.

©Misha Vallejo

VL: 3. ¿Cuál ha sido la experiencia más transcendental que te ha dejado la fotografía?

M.V: Con la fotografía he tenido muchas experiencias interesantes. Como Diane Arbus alguna vez mencionó, la cámara es el pasaporte a la vida de otra gente. Y esto es precisamente lo más gratificante: conocer de cerca a otras personas y lugares que de otro modo no habría conocido. Pienso que a veces, la fotografía es sólo una excusa para encontrarme con realidades diferentes a la mía y salir de mi zona de confort. Una experiencia trascendental ocurrió mientras trabajaba en mi último proyecto: Al otro lado. En este proyecto documenté la vida de una población rural en la frontera ecuatoriano-colombiana. En el segundo día que estuve allá, una señora me invitó a pasar a su casa y me contó sobre el asesinato de su hijo hace un año, en el lado colombiano. Yo apenas la conocía, pero aparentemente ella necesitaba hablar con alguien. Mientras me contaba esto empezó a llorar, y yo no entendía cómo una persona puede contar algo tan trágico a una persona que apenas conoce. Yo la escuché atentamente y, cuando finalmente tuve el valor de agarrar la cámara, sentí cómo me temblaban las manos. La miré y ella me hizo una seña con sus ojos, como diciéndome que me permitía tomarle una foto. Apreté el obturador 2 veces, no me dieron las fuerzas para más y seguí escuchando.

V.L: 4. Cuéntanos acerca de tu último trabajo, Al Otro Lado.

M.V: Al otro lado es un proyecto que trata sobre la vida diaria en Puerto Nuevo, un pueblo en el lado ecuatoriano de la frontera con Colombia, en la Amazonía. Este pueblo fue fundado por colombianos desplazados por la violencia en el sur de su país. Ahí viven alrededor de 500 personas con reducido acceso a servicios de salud, educación y servicios básicos. Es una población olvidada por los gobiernos de ambos países cuyo problema más grave es la pobreza. Y esta no es la única población con similares problemas: a lo largo de la frontera la situación es similar.

Como mencioné anteriormente, estoy interesado en la gente, en retratarla desde un lado más íntimo, más cercano, más subjetivo. No me interesan las fotografías sensacionalistas o lastimeras. Me interesa la vida y la fuerza que tiene esta gente para sobrellevar lo que les tocó vivir. Me interesa realzar la belleza que encontré a cada paso y la utilizo como un anzuelo para atrapar al espectador. Me interesa el surrealismo, o mejor dicho, el realismo mágico de esta zona difícil. Me interesa contar su historia, pero no desde una perspectiva banal y simplista. Es por esto que además de fotografiar y entrevistar a algunos pobladores, decidí recopilar, en forma de facsímiles, fotografías vernáculas de la gente del pueblo y algunos objetos personales y documentos. Todo este material fue la base para un bosquejo de libro que presenté como parte de mi proyecto final de maestría. El concepto principal de este libro es contar una historia compleja mediante fotografías y otros materiales visuales y para esto experimenté utilizando una técnica narrativa literaria en un foto-libro. El proyecto también fue expuesto en el marco de la exhibición grupal Consider This que se presentó en el London College of Communication en enero.

©Misha Vallejo

VL: 5. ¿Qué te inspira de Latinoamérica?

M.V: De Latinoamérica me inspira la gente, sobre todo la gente humilde de pueblos lejanos y olvidados. Me inspiran sus ganas de vivir, su forma de sonreírle a la adversidad (por más banal que suene). Me inspira que a pesar de tener poco, con lo poco que tienen logran hacer cosas bellas para aliviar su sufrimiento (pintar sus casas de madera de colores brillantes, adornar sus paredes con objetos preciosos, vestirse con ropas de colores en medio de situaciones más bien grises). Me inspira la pelea contra un destino que muchas veces es injusto.

Me inspira también la incongruencia de situaciones que se viven diariamente. Me inspiran las situaciones imposibles que ocurren constantemente bajo el sol abrazador. Me inspira el realismo mágico y por eso no me extraña que este movimiento se haya desarrollado con tanta fuerza en Latinoamérica, a pesar de haber nacido en Europa.

VL: 6. ¿Cómo surgió el proyecto Yachacs?

M.V: El proyecto Yachacs nace del afán de fotografiar algo poco fotografiable: la magia y los espíritus. Este proyecto documenta, de una manera muy subjetiva, la “limpia”, una tradición de curanderos indígenas de la sierra norte de Ecuador. El proyecto trata de hacer énfasis en el sincretismo entre la religión Católica, las tradiciones ancestrales y cómo se modifican en la sociedad contemporánea. También es un experimento narrativo cuyo producto principal es un multimedia que puede ser visto en el siguiente link, aqui.

©Misha Vallejo

Como en la mayoría de series personales, y esta no es la excepción, intento no explicar nada obvio al espectador y que éste saque sus propias conclusiones. Intento, también, integrar al espectador a esta realidad.

VL: 7. ¿Cómo fue trabajar como fotógrafo en Rusia?

M.V: Rusia es un país que demanda mucho. No solo en el aspecto físico para sobrellevar el frío y la falta de luz durante el invierno, sino también en el aspecto psicológico, para entender otra mentalidad que puede ser muy diferente a la latinoamericana. Yo viajé a Rusia para encontrar mis orígenes y ahí encontré la fotografía. Me enamoré de la fotografía durante mis estudios universitarios de diseño gráfico y entré a estudiar un curso de fotoperiodismo de dos años. Desde ahí, que fue por el 2010, me he dedicado a trabajar como fotógrafo freelance, haciendo trabajos comerciales para subsistir y, paralelamente, haciendo proyectos documentales contando historias de forma visual.

Además, bastantes fotógrafos rusos han tenido una enorme influencia en mi lenguaje visual, sobre todo en el manejo de la luz y los sujetos (como Maximishin, Pinkhasov o Gronsky). Rusia fue mi escuela de fotografía, una escuela muy dura y muy exigente.

VL: 8. Tu proyecto, 24 Horas, es bastante diferente a tus otros proyectos ¿cómo surge ese enfoque nocturno y mucho más pausado?

M.V: El proyecto 24 horas (Round the clock) surge de la necesidad de distanciarme de la fotografía documental más clásica. Cuando empecé a trabajar en este proyecto, estaba paralelamente trabajando en la serie Gente Inexistente (Inexistent people). Esta última trata sobre jóvenes sin hogar en San Petersburgo y como era de esperarse, demandaba mucho psicológicamente. Me afectó bastante y durante ese tiempo me cuestioné el trabajo que hacemos los fotógrafos en general. Me di cuenta lo egoísta que puede ser el entrar en ese mundo, tomar fotos de esos muchachos de mi edad y después salir. Fue un momento de quiebre. Es entonces cuando decidí meditar y distanciarme de la gente. Quise volver a enamorarme de la fotografía. Decidí salir a fotografiar de noche y así tener tiempo para pensar y no encontrarme con nadie. Por eso, todas las fotografías fueron hechas desde las 00AM hasta las 06AM. El tema que elegí, fotografiar locales comerciales que abren las 24 horas del día a pesar de casi no tener clientes en las noches, me interesó bastante desde que oí a mi padre decir que Rusia había cambiado las mejores cosas del socialismo por las peores del capitalismo. Decidí capturar una de esas peores cosas con una de las mejores: tomar fotos de estos locales con una cámara soviética (Lomo Lubitel). Mi objetivo de distanciarme de las personas tuvo un efecto inesperado: este trabajo en vez de ser un taxonomía de locales comerciales, es una serie de retratos de estos establecimientos.

©Misha Vallejo

 

VL:9. ¿Dónde te identificas más en la fotografía ó multimedia?

MV: Me identifico más en la fotografía fija, aunque he experimentado con el multimedia y me ha gustado bastante. Además, los pocos proyectos que he producido de esa forma han sido bastante exitosos. En el futuro cercano creo que me involucraré más en el multimedia y vídeo, pero nunca dejaré de lado la fotografía fija.

VL: 10. ¿Qué representa una buena foto para ti?

MV: Es la pregunta del millón. Una buena foto, además de tener un buen manejo de luz y composición, tiene que mover algo en mi interior. Doy mucha importancia a la estética de la imagen, pero nunca olvido que lo más importante es el significado de lo que esa imagen representa. Una buena foto cuenta una historia. Una buena foto no es literal y hace que me pregunte acerca de lo que estoy viendo. Una buena foto no me sirve toda la información en una bandeja, sino que me invita a interpretar y cuestionar lo que veo. Una buena foto es un diálogo en lugar de un discurso, un adjetivo en vez de un verbo. Una buena foto es muy difícil de lograr, pero al hacerlo, es casi orgasmo.

©Misha Vallejo

 

Para ver más del trabajo de Misha Vallejo, aquí.

Para ver más de su trabajo en el colectivo fotográfico Runa Photos, aquí.

Fotografía Latina

About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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