La muerte de Lemebel: Chile está de luto y los pétalos caen inundando las aceras de la ciudad

Jan 26, 2015 Comments Off on La muerte de Lemebel: Chile está de luto y los pétalos caen inundando las aceras de la ciudad by

Por Carolina Navarrete Higuera

 

Pedro LemebelCuando el deceso de un autor lleva a las calles a miles de personas, quienes en un carnaval colorido homenajean repitiendo al unísono “para el escritor del pueblo”, no cabe duda que sus letras han traspasado las fronteras literarias para inscribirse en la piel y en el cuerpo social de un país. Pedro Lemebel, el cronista, artista visual y performance nos abandona a los 62 años, dejando a su andar una producción artística multifacética que va desde la performance, la fotografía, la novela  hasta la crónica literaria.

Lemebel nació en una familia pobre, era homosexual y mestizo; tres características que en América latina son castigadas, pero que el autor supo transformar y revindicar en cada una de sus páginas e intervenciones artísticas. Siempre habló desde la marginalidad que lo engendró, señalando a toda una sociedad adormecida, la existencia de sujetos, de vidas y de lugares olvidados o invisibilizados del imaginario mediático y cultural. Así, sus crónicas son habitadas por travestis o “locas”, niños de la calle, enfermos mentales, por la clase trabajadora y las mujeres proletarias. Junto a ellos, el cronista afina su mirada de “voyeur” sobre las temáticas que han fracturado la nación como la violencia dictatorial, el sistema económico neoliberal y la dominación patriarcal. Desde esta convergencia emerge una de las fuerzas de su escritura; su compromiso militante, sin filiación política partidaria, con su gente, su pueblo y su memoria. Todo ello es trabajado a partir de un denodado lenguaje poético que combina lo barroco, lo popular y la oralidad. Por eso, en un artículo Roberto Bolaño escribió: “Lemebel es el  mejor poeta de mi generación, aunque todos sabemos que no es poeta”. Desde sus tacones agujas, que llevaba en cada una de sus presentaciones y que operan como metáfora visual de su escritura, Lemebel supo crear un proyecto ético-estético-político único en Chile, que hoy en día es reconocido y valorado por todos y todas. La presidenta de la república Michelle Bachelet en su adiós expresa: “Pedro fue un creador incansable, un luchador social, un defensor de la libertad y una voz que nunca se apagó representando a los olvidados”

Una de sus más bellas creaciones es su Manifiesto, leído en 1986 en uno de los primeros actos políticos de izquierda contra la dictadura, en el cual el autor critica abiertamente a la propia izquierda por su homofobia.

 

Manifiesto

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia

[…]

A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

 

Su trabajo como performer lo inició junto al escritor Francisco Casas en 1987 con su grupo denominado Las Yeguas del Apocalipsis. El dúo irrumpía en actos artísticos y políticos de la recién inaugurada democracia para denunciar los atropellos de la dictadura y la llegada del SIDA, a partir de sus cuerpos homosexuales.

Su producción literaria consta de seis antologías de crónica literaria: La esquina es mi corazón (1995) Loco afán (1996) De perlas y cicatrices (1998),  Zanjón de la aguada (2003) Adiós mariquita Linda (2004) Serenata Cafiola (2013) y la compilación del crítico literario Ignacio Echeverría Poco hombre (2013). Además de su novela Tengo miedo torero (2001), traducida a más de cuatro idiomas. En sus inicios escribió el libro de cuentos “Incontables”.

Su obra ha sido muchas veces comparada con la del escritor mexicano Carlos Monsiváis, quien escribió en 2001 el prólogo de la reedición de La esquina es mi corazón,  la de Elena Poniatowska, Guillermo Cabrera Infante, Servero Sarduy, Néstor Perlongher y Manuel Puig.

A pesar de su importancia dentro de las letras chilenas y latinoamericanas, Lemebel nunca recibió el premio Nacional de literatura, alargando la lista de los autores imprescindibles que se fueron sin obtener el galardón como Roberto Bolaño, Enrique Lhin o Jorge Tellier.

Con su muerte no se apaga solamente la voz de un escritor, sino un sujeto social que nos enseñó a leernos desde la otra esquina, aquella que muchas veces no queremos visibilizar, ni menos franquear.

Pétalos esta vez para ti.

 

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About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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