Entrevista con Christian Gil: Seré Memoria y la historia de una fuga

Apr 01, 2015 Comments Off on Entrevista con Christian Gil: Seré Memoria y la historia de una fuga by

Por Danila Bragagnini

Seré MemoriaLa conciencia cívica es una noción profusa, repleta de expresiones dispares que pueden, a veces, responder a manifestaciones muy poco ortodoxas. El 24 de marzo de 1978, cuatro detenidos en un centro clandestino en Argentina violaron las reglas de seguridad y se escaparon sin dejar rastro. Fue así que, deliberadamente, protagonizaron un acto supremo (y atípico) de conciencia cívica y ciudadana. Es que los responsables de última dictadura militar en el país (1976-1983) se encargaron de secuestrar y desaparecer a más de 30 mil argentinos sin posibilidad de una cita con la ley. El director de cine Christian Gil enlazó los fragmentos de la crónica y llevó a la pantalla documental la historia de la fuga de la Mansión Seré y el consecuente destino de un espacio que hoy es escenario de homenaje de la memoria. El film cerró el ciclo CineForum de Casa Latina, y el director visitó Londres para presentar su obra.

Lo crucial de Seré Memoria (2006) es su intención testimonial. Se aleja de la historia taxativa, y deja vía libre a la palabra. Así, lo que cada protagonista revela es de hecho la matriz del discurso, la razón de ser del evento, una certeza documentada. Son esas rememoraciones crudas las que detallan el pasado y las historias, armónicas, celebran cada confesión. Hay algo muy claro en Seré Memoria: las únicas voces lúcidas para corroborar son las de las víctimas, con una inmensa carga emocional que no hace tambalear a la verdad, sino que la certifica. Su director lo confirma, y advierte lo evidente: el documental es una herramienta de cambio, es la herencia de una injusticia pretérita, es un recibo a los responsables. Hoy, dice Gil, gracias al esfuerzo colectivo y las políticas de Estado el concepto de memoria pudo echar raíces, y es impensable hablar de identidad argentina sin una mención al pasado. Fue esa acción obstinada y fraterna de decenas de organizaciones de Derechos Humanos la que logró que en 2015 muchos responsables de las desapariciones hayan sido procesados por la justicia argentina.

La Mansión Seré, propiedad de una acaudalada familia francesa, fue vendida en el ´40 a la ciudad de Buenos Aires, pero estuvo desocupada hasta los ´70 cuando pasa a manos de la Fuerza Aérea y se convierte en Casino de Oficiales de la VII Brigada Aérea de Morón. Con el golpe de Estado del ´76, la vivienda se convierte en un centro clandestino de detención, donde decenas de jóvenes sin procesar vivieron jornadas de torturas y vejaciones, hasta que la fuga de Claudio Tamburrini, Daniel Russomano, Guillermo Fernández y Carlos García obliga a los militares a destruir la mansión para depurar evidencias.

Ventana Latina: ¿Cuál fue la génesis del proyecto?

Christian Gil: Mi abuela vivía muy cerca de la Mansión Seré, donde yo pasé gran parte de mi infancia. Había un predio gigante, abierto al público, y la mansión se encontraba en el medio. Yo iba muy seguido de chico a jugar con mis primos. Siempre tuve un interés particular por lo que sucedió en la dictadura, me interesaba saber qué paso. Yo pasé los momentos más felices de mi infancia en esa época, y en realidad pasaban cosas tan feas a mi alrededor, sobre todo en la Mansión Seré. De adolescente me compré el libro Nunca Más de la Conadep y empecé a leerlo. Mientras lo hojeaba, vi el capítulo de la Mansión Seré. Y me entero que esa quinta, ese lugar donde yo iba a jugar de chico fue un centro de detención clandestino, y de donde se habían fugado cuatro personas. Ese punto me pareció muy cinematográfico, algo épico. Cuatro personas desnudas y atadas se escaparon, y gracias a eso se cerró el centro. Ahí comenzó, en ese punto, el día que abrí ese capítulo, y quise indagar. Pasaron muchos años más. Luego estudié comunicación y me metí en el área de documental audiovisual y dije ‘algo tengo que hacer’.

VL: ¿Militabas en algún partido político?

CG: No, no tenía una militancia activa, pero siempre me sentí muy comprometido con lo político.

VL: ¿Te sentías identificado con esa generación que vivió el vaciamiento político de los ´90 en el país, y a partir de la crisis del 2001 resurge como un movimiento de jóvenes ideológicos?

CG: Sí, y no es casualidad que el documental lo haya comenzado en el 2000. Soy parte de la generación que estudió en los ’90 y tomé conciencia política, tuve un acercamiento a la militancia si bien no era militante activo. Me interesé más por la historia argentina porque los ’90 fueron consecuencia directa de la dictadura militar. No cualquier sociedad se queda tan dócil y tranquila cuando le imponen un modelo neoliberal si no fue golpeada de esa manera. Siempre que proyecto el documental digo eso, que es importantísimo poder entender el pasado, para poder comprender el presente y empezar a proyectar, y mucha gente no lo quiere hacer. Mucha gente quiere el borrón y cuenta nueva.

VL: Si hacemos de cuenta que la parte es el todo, la mansión Seré, que fue derribada para tapar evidencias, ¿Es un simbolismo de este “destruir el pasado”?

CG: Cuando se escapan los cuatro detenidos, gracias a esa fuga una semana después la casa es deshabitada, muchos de los detenidos fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo nacional y a muchos se los liberó. Para borrar evidencias prendieron fuego la casa y la dinamitaron. Se acercaba el Mundial de futbol del 78, los medios de comunicación extranjeros ponían el ojo en el país, y los militares pensaron que esos cuatro chicos podían llegar a contar lo que vivieron. Durante muchos años cuando era chico, y de esto sí me acuerdo, la ví semidestruída. Pero lo paradójico es que la casa termina de ser demolida en democracia, en el 85. Es paradójico porque justamente la democracia es el lugar para trabajar esa memoria.

Luego de la destrucción completa, la democracia incipiente mutó las funciones del predio, y cada nueva actividad fue un catalizador para eclipsar toda evocación al pasado. Durante los ‘90 fue un polideportivo cerrado de la Municipalidad de Morón. Pero es durante esta época que se busca encontrar los cimientos de la casa, porque los vecinos develaron sus recuerdos.

VL: ¿Cómo comenzaste a indagar sobre el tema?

CG: Cuando quise comenzar el documental apunté a los vecinos, porque me preguntaba cómo el vecindario podía vivir frente a ese horror. Mientras la casa fue centro clandestino de detención, constantemente se escuchaban los gritos, disparos, eso me lo contó todo el mundo. En el documental incluí un archivo documental donde Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, indaga a los vecinos de la zona y la mayoría no le contestan. Ella creía que su hijo Gustavo podría estar en la mansión. Cuando yo comencé a filmar, los vecinos sí se animaron a hablar, pero muchos no quisieron salir. Sólo Adela, la vecina que los ayudó la noche de la fuga, se animó a que filmáramos su testimonio. Por eso destaco nuevamente la función de las políticas de Estado, porque hoy la gente ya no tiene miedo de hablar.

VL: Pero en el documental no se habla nunca de política de estado, ni de banderas políticas específicas.

CG: No, para nada. Pero sí descreo que el periodismo sea objetivo. Mi documental no tiene banderas políticas, pero sí es subjetivo, lo cuento desde una postura, por ejemplo no aparece ninguna voz del otro lado, de ningún militar, eso es inevitable.

Hoy, la Mansión Seré es la Casa por la Memoria y la Vida, además de un museo interactivo donde los visitantes pueden acceder a las excavaciones que se llevan a cabo en búsqueda de evidencias para reconstruir la historia.

El director, quién es docente de educación secundaria, explica que la intención del documental es pedagógica antes que nada. Seré Memoria puede verse en Internet y el futuro espera a Christian con más planes documentales, ya que tiene la idea de hablar sobre los jóvenes muertos en democracia, aunque aclara: “No sé por qué, pero siempre termino queriendo volver a hablar de la dictadura…”.

 

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About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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