“NO”, donde la ficción se funde con el documental en la estrategia publicitaria que arrancó a Pinochet del poder

Apr 01, 2015 Comments Off on “NO”, donde la ficción se funde con el documental en la estrategia publicitaria que arrancó a Pinochet del poder by

Por Lucía Nieto Maestre

La película “No”, que relata la campaña del NO en el referéndum nacional chileno de 1988, nos propone un original formato en el que la dramatización se junta con el documental y donde la ficción basada además en una obra teatral, se entremezcla con vídeos reales de archivo, logrando crear una atmósfera realista que parece trasladar al espectador a esos tumultuosos años chilenos.

La película del director chileno Pablo Larraín que fue estrenada en 2012 y candidata al Óscar a mejor película extranjera, cuenta cómo se construyó la campaña publicitaria del NO previa al plebiscito chileno del 5 de octubre de 1988 que derrocó a Pinochet del poder.

Con un reparto encabezado por el mexicano Gael García Bernal, el multifacético director de teatro chileno Alfredo Castro y el también chileno Néstor Cantillana, entre otros, Pablo Larraín, basándose en la obra de teatro inédita “El Plebiscito” de Antonio Skármeta, capta en la gran pantalla un momento histórico que abrió las puertas a Chile hacia la democracia.

Pablo Larraín, declarado anti-pinochetista, nos muestra una película de estética innovadora con la utilización de cámaras que en los años ochenta fueron utilizadas por la televisión chilena, fusionando así de manera muy realista imágenes reales de archivo con ficción.

La película se convierte pues en un material difícil de categorizar.

Si bien está basada en hechos reales que mediante esos materiales de archivo se muestran como elementos más de la película, que actúan a modo de memoria contemplativa , NO nos traslada a la vez a modo de testigos a través de la dramatización de los eventos,  a vivir la particular huella que dejó esa memoria en el director.

La dictadura de Augusto Pinochet – que comenzó con el golpe de estado de 1973 que derrocó a Salvador Allende – acosada por las presiones internacionales decidió, quince años después, convocar un plebiscito para afianzar su poder por otros ocho años.

Plebiscito cuya única pregunta era: Presidente de la República- Augusto Pinochet. Sí No.

Bajo el nombre aparecía simplemente un Sí y un No y fue justamente ese “no” de la oposición que venció con un 54,71% de los votos el 5 de octubre de 1988.

La campaña publicitaria previa al plebiscito duró quince días en los que la televisión chilena abrió sus puertas y permitió quince minutos diarios para difundir el mensaje del sí y del no entre las veinticuatros horas de programación oficial.

Quince minutos diarios en la franja nocturna de programación que permitieron a la oposición, encabezada por profesionales de la publicidad, transmitir un mensaje fresco e innovador en la televisión chilena utilizando estrategias clásicas de la publicidad y el marketing bajo el lema: “Chile, la alegría ya viene”.

La campaña, liderada por un joven publicitario, René Saavedra, interpretado por Gael García Bernal, se quiso alejar de mensajes políticos y de acusación del pasado y se basó por el contrario en la visión de la felicidad y del futuro haciendo uso de técnicas de publicidad para vender una alternativa a la dictadura de Pinochet.

La película muestra puntos interesantes que giran alrededor del mensaje que se transmitió, las técnicas utilizadas y la audiencia que buscaba la campaña del NO; y es que Chile ya vivía movimientos populares de protesta previos al plebiscito que crearon tensiones.

Sin embargo existía un gran fragmento de la población a la que no llegaba la oposición, que fue el blanco de tiro de esta campaña del NO.

Sin duda una sugestiva película que desdibuja las fronteras entre el presente (momento de la grabación de la película) y el pasado (archivo fílmico) fusionando ambos momentos para crear durante la visualización de la obra, un espacio atemporal cuyo objetivo es hacer memoria. Y  sobre todo con la intención de dejar de lado los contextos político-sociales  que acontecieron tras el plebiscito y que podrían haber cambiado la percepción de la memoria del plebiscito de 1988 en el espectador.

Un film que se nos presenta como un híbrido entre pasado y presente, entre ficción y formato documental, entre la objetividad de los hechos acontecimientos y los elementos subjetivos que incorpora el director para crear una sensación de ironía en la que la democracia se convierte en un producto y la sociedad en su mercado.

Un híbrido que por su atemporalidad, pese a estar inscrito en un contexto histórico particular, abre las puertas a numerosas preguntas de actualidad.

 

Cine, La revista

About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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