Two Songs by Violeta Parra

Dec 21, 2017 Comments Off on Two Songs by Violeta Parra by

Por Jessica Sequeira.

Arriba quemando el sol

Cuando fui para la pampa
llevaba mi corazón
contento como un chirihue
pero allá se me murió
primero perdí las plumas
y luego perdí la voz.
Y arriba quemando el sol.

Cuando vide los mineros
dentro de su habitación
me dije mejor habita
en su concha el caracol
o a la sombra de las leyes
el refinado ladrón.

Las hileras de casuchas
frente a frente sí señor
las hileras de mujeres
frente al único pilón
cada una con su balde
con su cara de aflicción.
Y arriba quemando el sol.

Paso por un pueblo muerto
se me nubla el corazón
aunque donde habita gente
la muerte es mucho mayor
enterraron la justicia
enterraron la razón.
Y arriba quemando el sol.

Si alguien dice que yo sueño
cuentos de ponderación
digo que esto pasa en Chuqui
pero en Santa Juana es peor.
El minero ya no sabe
lo que vale su dolor.
Y arriba quemando el sol.

Me volví para Santiago
sin comprender el color
con que pintan la noticia
cuando el pobre dice no.
Abajo la noche oscura
oro, salitre y carbón.
Y arriba quemando el sol.

 

“Arriba quemando el sol” is a strongly political poem. Parra imagines a visit to the vast and empty space of the pampa of her homeland. At first her heart flutters as happy as a chirihue, a delicate songbird native to Chile. But with time her heart gives out, losing first beauty (feathers), then poetry (voice). The miners she sees living in such terrible conditions would have done better to hide away like snails in their shells, or in the shadows of the law. By choosing to be good citizens, the miners have condemned themselves. They live in rows of shacks and queue up to access a single water basin. The state treats them as entirely dispensable, even though they are fundamental to the economy of Chile. Living in ghost towns that die long before they do, people here eke out a hard, bleak existence, merciless and superfluous. All the while the sun overhead never stops burning. Parra mentions Chuqui (Chuquicamata) in the north of Chile, the largest open copper mine in the world, and Santa Juana, in the province of Concepción. Meanwhile, back in Santiago, the newspapers represent the miners’ reality in an entirely different light, not interested in asking where the gold, salpetre and coal come from. The song questions the value of a life of suffering. Given the trials and tribulations of Parra’s life and the way it ultimately ended, this is a question the singer was always sensitive to, one that possibly she could never fully answer.

Volver a los diecisiete

Volver a los diecisiete
Después de vivir un siglo
Es como descifrar signos
Sin ser sabio competente,
Volver a ser de repente
Tan frágil como un segundo,
Volver a sentir profundo
Como un niño frente a Dios,
Eso es lo que siento yo
En este instante fecundo.

Se va enredando, enredando,
Como en el muro la hiedra,
Y va brotando, brotando,
Como el musguito en la piedra.
Ay sí sí sí

Mi paso retrocedido
Cuando el de ustedes avanza,
El arco de las alianzas
Ha penetrado en mi nido,
Con todo su colorido
Se ha paseado por mis venas
Y hasta las duras cadenas
Con que nos ata el destino
Es como un diamante fino
Que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento
No lo ha podido el saber,
Ni el más claro proceder
Ni el más ancho pensamiento,
Todo lo cambia el momento
Cual mago condescendiente,
Nos aleja dulcemente
De rencores y violencias,
Sólo el amor con su ciencia
Nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino
De pureza original,
Hasta el feroz animal
Susurra su dulce trino,
Detiene a los peregrinos,
Libera a los prisioneros,
El amor con sus esmeros
Al viejo lo vuelve niño
Y al malo solo el cariño
Lo vuelve puro y sincero.

De par en par en la ventana
Se abrió como por encanto,
Entró el amor con su manto
Como una tibia mañana,
Al son de su bella diana
Hizo brotar el jazmín,
Volando cual serafín
Al cielo le puso aretes
Y mis años en diecisiete
Los convirtió el querubín.

At the most basic level, this is a hymn to youth and the desire to return to a younger self. Time dilates and distorts. Life goes by not chronologically but based on experiences. After a “century” of life one still might not be wise, while a single second can be unexpectedly fragile and fruitful. For Parra, wisdom is found in children, but at seventeen one is not quite a child. A return to seventeen is a return to the moment that one was on the cusp of a different kind of wisdom. Perhaps, at seventeen, you experience your first love, you begin to get entangled, you change your earlier ideals, you enter a state like ivy on a wall or moss on stone. You accept that you can’t understand everything, and that trying to decipher signs does not make you wise. Adulthood is usually a synonym for ambition, but to accept el arco de las alianzas, a wedding ring, or simply love, is to accept that you might go back while others go forward. Parra juxtaposes sentimiento and saber, feeling and knowledge. Life without love is ”bitter and violent”, yet even the most ferocious animals can become soft, pure and sincere with love, conjured up by a kind magician. Love is a mantle, perhaps like one of those Parra made. The song ends with a continuation of the process as love deepens, and the songwriter grows even younger, evoking jasmines, angels and earrings in the sky (stars). To be seventeen involves a hint of maturity, but at the end of the song the poet transforms completely into a youth, a baby angel who longs for a life without any rational thought.

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