Poemas de Miroslava Rosales

Jul 25, 2018 Comments Off on Poemas de Miroslava Rosales by

Miroslava Rosales (San Salvador, 1985) estudia la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México. Es integrante de la red de centroamericanistas O ISTMO (Brasil), del equipo coordinador del Grupo de Trabajo Clacso «El istmo centroamericano: repensando los centros» y editora de la revista mexicana Cuadrivio. Su trabajo aparece en las antologías Nuevas voces femeninas de El Salvador (Editorial de la Universidad de El Salvador, 2009), Una madrugada del siglo XXI (2010), Las perlas de la mañana siguiente (2012), Ventanas de libertad (Secretaría de Cultura, 2014), The Theatre under my Skin. Contemporary Salvadoran Poetry (Teatro bajo mi piel. Poesía salvadoreña contemporánea) (Kalina Editorial, 2014), Resistencia en la tierra. Antología de poesía social y política de nuevos poetas de España y América (Chile: Ocean Sur, 2014), Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole editores/Kalina editores, 2014), Mujeres que se crean a sí mismas. Antología de mujeres salvadoreñas (Secretaría de Cultura de San Salvador y Valparaíso Ediciones de España).

 

 

 

Variaciones de la ciudad

 

hablo de la ciudad construida por los muertos,

habitada por sus tercos fantasmas, regida por su

despótica memoria

Octavio Paz, en Árbol adentro

 

 

 

Muchacho

esta ciudad mi úlcera

la raíz más amarga entre mis dientes

puñal entre mis piernas

la venerada virgen en los altares de la política

la digerimos lentamente en la mañana con el tráfico y el smog y la bachata y el chillido de los noticieros

la vomitamos luego de cada borrachera cerca de la lotería o por el parque San José o la Zona Real

el jolgorio con Pílsener y mujeres con lentejuelas y pirotecnia en los corazones

la sorbemos en el añejo Bella Nápoles

es

un cuerpo canceroso cuyas vértebras se van fracturando

la pega para los hambrientos

la cárcel para los que buscan la detonación de las palabras más inconformes

 

(estoy sola

y soy un cedro en este infierno)

 

Un cocodrilo me podría degollar en la esquina más inesperada

en la estación de autobuses inservibles

a la salida de un centro comercial

así

mi nombre pararía en un cementerio clandestino

junto a miles de desaparecidos

los que una vez cantaron el himno con orgullo en las escuelas parecidas a las ratoneras

y que elevaron plegarias en las iglesias hoy clausuradas por los terremotos de la lujuria

 

La ciudad no es piadosa con el cascajo

con el recién nacido abandonado en la neblina

ni con la joven atropellada frente a las harpías de las cámaras de televisión

ni con los vagabundos y las prostitutas que colman su pequeño vientre como fetos enfermos

ni con los jardineros que cuidan del espíritu

ni con los drogadictos de las aceras que se acumulan como promontorios de basura

 

Las manos a cualquiera podrían cortarles en esta ciudad si se entrega a los girasoles y a la contemplación de las cordilleras acariciadas por el atardecer

para luego venderlas en las carnicerías

o servirlas en los banquetes de los pobres

(bien en un orfanato)

 

en

esta

ciudad

le disparan al corazón más necesitado de brisa y armonía

al más necesitado de bailes y frutos

al más necesitado de caricias de violines y delfines

 

Es normal encontrar cabezas colgando de las lámparas

o de los árboles

o rodando en los parques como pelotas de fútbol

(un deporte muy divertido)

en esos parques los columpios ya no albergan las risas ni la vivacidad de árboles amarillos

ni el encanto acaricia su grama que una vez sirvió a los enamorados

 

Sabes muchacho

los habitantes de esta ciudad

bajo el techo del excremento

devoran las mujeres con fiebre y alcohol y entregan su sangre a las alcantarillas

no hay aurora capaz de darnos esperanza

 

 

Muchacho

la pequeña ciudad

el cadáver que todos los días cargamos en silencio

 

 

 

 

La cárcel

 

 

Erika

un diminuto roedor de una cárcel del Pacífico

olvidada moneda roja Erika

 

Corría en la casa con piso de tierra de una Nicaragua remota

como niña que desconocía las aves rapaces y los aguijones y la herrumbre

 

Sabía de la risa de las cometas

de los mangos en el mercado bajo el sol de verano

de la luna

besando las mareas de su cabello tan negro

como un caballo de petróleo

 

Su canto poco a poco se volvió el cernícalo de un edificio deteriorado

muy brevemente conoció la miel y las mariposas de la mañana que vestían el corazón de su madre

(ahora reza por su hija desaparecida)

 

Trabajaba

en El Manguito

Día a día abría sus piernas a los leones de las calles más calurosas

y

se consumía en los torbellinos de la cerveza el crac y la cocaína

en la gangrena de sus clientes

y

en El Manguito

una casa del centro de la ciudad

custodiada por cucarachas

nadie

le besaba con el cuidado que se le da a un jardín de peces

 

Dar plegarias a su corazón sin allegro y viento

abandonado en una cárcel del Pacífico

 

 

Escrito del encierro

 

¿Pero por qué no vienes a este encierro?

 

Mis días pasan frente a las rejas y se inundan de punzantes susurros

Poco a poco

me convierto en polvo

arena

cemento

cal

hierro retorcido

cajón de piojos y pellejos

 

El sol entra por una rendija lentamente

pero muy rápido se extingue de mis poros

Mi único consuelo son los días de playa con estrellas de mar que viví a tu lado

los días formados por los corales del alborozo

Tan lejos la dicha de las palmeras

que ya no puedo tener su sabor

 

Eres mi amor multiplicado en la tierra de las mariposas

la geografía colmada de resplandecientes pericos

la catarata de semillas de girasol cayendo sobre mi cuerpo

una montaña bajo la lluvia de julio

Mi amor multiplicado

que en mis manos es un loroco acariciado por la alegría

 

¿Pero por qué no vienes a este encierro?

 

Mi risa

poco a poco se cubre de lodo

Tengo miedo de ser una casa abandonada

con goteras y orines dentro

de que este corazón

se vuelva una celda con pájaros y gatos muertos

 

Y mis hijos

Y mis hijos

Y mis hijos tan lejos de mis latidos incandescentes

Mi corazón tan lejos de tus latidos incandescentes

Y mi esposo tan fuera de mi campo magnético

tan extraño a mi lava

tan satelital

Él no sabe que mi corazón es tuyo desde hace años

que mi cuerpo busca tu aroma en los incendios de la memoria

que mi cuerpo de 24 pétalos solo necesita de tu vuelo

 

Remota la dicha

Remota esta dicha de los días de playa y discotecas enloquecidas

 

Y solo recuerdo ese primer día en este cuaderno

ese día de baile y risas tan solo tocado por el esplendor de las naranjas

Yo estaba vestida de sol con lentejuelas a la orilla

No conocía las sombras voraces del encierro

ni las espinas de la indiferencia

ni los alacranes

 

Ay, estás allá

allá perdido entre cocodrilos

tan lejos de mí

tan lejos de este volcán que no tiene sosiego

tan lejos de los egregios caballos de mis noches

 

¿Y mis hijos me reconocerán a mi regreso?

¿Y adónde echaré este amor tan alto como la antena de un rascacielos?

¿Y adónde lo ocultaré si es un reflector en mi descenso?

¿Y adónde pararán mis lágrimas venidas de mi hígado?

¿Y por qué este cuerpo es una brasa una leona que te llama locamente?

¿Y por qué tantas rejas y no las escaleras para mis palabras?

¿Por qué mi cuerpo un racimo de uvas en descomposición?

¿Un galopar que solo encuentra paredes?

 

Dime amor

¿Vendrás a este encierro con las gotas del amanecer en tu boca?

 

 

 

La visita íntima

 

Amor te he esperado tanto tiempo amor detrás de los barrotes

¿por qué hasta ahora tus besos de miel en mis pechos vuelven a ser caballos?

¿por qué mis correos no tenían más que muros de respuesta?

 

Te he esperado tanto

que mi jardín

se pobló solamente de cactus y serpientes

Era una astilla sin poder bailar

No pensé que vendrías ahora

que esta noche

al fin

entraría de nuevo a tus olas nocturnas

Estoy muy desaliñada perdona

Mi corazón no entiende de la brisa

ni de los árboles rojos en las aceras

ni mucho menos de la sinfonía de gladiolos

No sé qué se hace allá afuera

No sé qué es el mundo

¿Cómo rueda?

¿Cómo son las calles ahora? dime

¿Hay niños en los parques?

¿Hay cocodrilos disparando en las esquinas?

Acá solo ventanas y puertas que se cierran

gritos retenidos

cartas con tinta de rencor

 

No sé qué es el mundo

si los murmullos en forma de picahielo me cubren

Poco a poco soy una ladera que se erosiona

 

¿Por qué desapareció de mi columna el alborozo?

 

¿Por qué no besas mis pezones

y los muerdes

como manzanas en fiesta de año nuevo

y los celebras con fuegos artificiales?

¿Por qué no recorres mi vientre que guarda tu nombre

como un cofre de perlas?

Mira que mi dicha solo es eso

solo la gota de tu universo

 

Te he esperado tanto tiempo

que pensé que mi cuerpo ya no reconocería tu nostalgia de buque abandonado

 

Ven

busca en mi cueva el esplendor con tu lengua

Ven y baja

hazme sentir que la vida es más que un martillo

Ven y baja

hazme tener un arcoíris dentro del corazón atormentado por termitas

Ven y baja

hazme ser un marzo colmado de maquilishuat

Ven y baja

hazme heliconias en los bordes de mi sonrisa

Ven y baja dulcemente

dulcemente

dulcemente

Hazme volver al baile de los cometas

 

 

 

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