¡Comida y México, México y comida! Una Aventura gastronómica

Jul 01, 2015 Comments Off on ¡Comida y México, México y comida! Una Aventura gastronómica by

Por Heather Seavey

Fotografía por Kate Gamble

Fotografía por Kate Gamble

Si alguna vez has hablado con alguien acerca de un viaje a México puedo apostar que más de la mitad de la conversación ha sido sobre comida. ¡Comida y México, México y comida! Estoy segura de  que si hiciera una simple lista de los platillos que degusté durante mi estancia, algún conocedor sabría exactamente dónde estuve y cómo se sentía estar allí.

Antes de mi primer viaje a México recuerdo a algunos amigos mexicanos que soñaban sobre lo que comerían a su llegada: Disfrutarían de la dieta “t”; la T para indicar la primera letra de cada platillo “tortas, tostadas, tacos, tamales …” y la lista continúa. Llegué a Guadalajara a finales del verano 2007 (¡¿fue hace tanto tiempo?!) Tuve la suerte de visitar la familia de una querida amiga. Recuerdo que saliendo del aeropuerto ya había muchos vendedores de comida e incluso el hermano de mi amiga, bromeando me señaló las “gringas” un tipo de taco con queso y carne picada, que también es el nombre asignado para las turistas americanas como yo.

Cualquier aventura en México siempre será enfatizada con la fantástica comida que encuentras allí, con una enorme variedad de ricos sabores y platos únicos que son tan memorables como sus paisajes y su gente. En Guadalajara, recuerdo haber ido a un bar donde fui sorprendida no con una, sino con todo un balde lleno de cervezas reposando en hielo, y acompañadas con palomitas cubiertas con una de las salsas picantes favoritas en esa región, la salsa Valentina. También en Guadalajara, visité una familia acomodada donde me ofrecieron  unas tortas ahogadas las cuales son un típico sándwich de gran tamaño rellenos de carne y frijoles y bañadas en una salsa roja picante. Digamos que si durante o después de una comida no estás lamiendo tus dedos y limpiando tus mejillas entonces no están haciendo bien las cosas.

Fotografía por Kate Gamble

Fotografía por Kate Gamble

Durante mis primeros días en México fuimos a una típica taquería, en esas que puedes ver al taquero cortar la carne crujiente que ha sido sazonada a la perfección en pequeños pedacitos. Por cierto, un verdadero taco es pequeño, más pequeño que la palma de tu mano, lleno de carne. Se le pueden agregar más ingredientes que serán a tu gusto, los  eliges entre trozos de cebolla cruda y cilantro, frijoles y salsas rojas y verdes. Si tienes suerte tendrás la oportunidad de disfrutar de la salsa especial de la casa.

Tuve la suerte de dejar la cuidad poco tiempo después de mi llegada y disfrutar de la hermosa campiña de la región. Durante el viaje en autobús, muy temprano por la mañana, compramos algo para desayunar. Fue así como descubrí mi antojito favorito: atole con tamales dulces de elote. El atole es una bebida caliente espesa que se acostumbra en el desayuno o en la cena, hecha con harina de maíz y leche. Se puede encontrar con una variedad de sabores adicionales hechos con frutas locales, o con chocolate, también conocido como Champurrado o simplemente con vainilla y canela. Yo había probado tamales antes, en California, donde tenemos una gran población mexicana. Un amigo de la familia acostumbraba regalarnos tamales de pollo y res en Navidad, pero los simples y dulces tamales que puedes encontrar en los mercados en México al amanecer, esos nunca los había probado antes, y ¡enloquecí por ellos!

Heather Seavey

Ya que estuvimos fuera de Guadalajara visitamos algunas pequeñas ciudades y algunos restaurantes típicos. En uno de ellos, en las montañas, probé la barbacoa de borrego cocido en un asador de madera en un fuego de leña. Al principio, me sorprendió el no encontrar agua simple para acompañar los alimentos y me sentía casi  abrumada por la increíble variedad de las refrescantes “aguas frescas”. No importa donde vayas, siempre encontrarás estos jugos recién exprimidos, elaborados con cualquier fruto o flores y cereales desde guayabas hasta la flores de Jamaica.

Otro dulce descubrimiento para mí fue la variedad de deliciosos helados, también hechos con cualquier fruta fresca, con o sin crema. Había incluso un helado de tequila, el cual es un delicioso equilibrio de amargo y dulce con un toque de sal. Lo más notable de todo estos helados es la frescura, todos son hechos por la mañana o por orden, con ingredientes comprados en el mercado muy temprano ese mismo día.

Hicimos nuestro camino lentamente de Guadalajara hacia Colima, después a Comala, uno de los pueblos mágicos de México al que volvería tres años más tarde para una formación con un artesano local, y puedo decirles que la aventura gourmet continuó.

Fotografía por Kate Gamble

Fotografía por Kate Gamble

Recuerdo haber visto un vendedor en la calle que llevaba grandes garrafas llenas de un brebaje de color rosa helado hecho de la savia del árbol de palma y servido con cacahuetes en la propia bebida. Esta bebida se llama tuba y es deliciosa y refrescante bajo el intenso sol mexicano. Después continuamos hacia el volcán y nos detuvimos en una panadería que nadie sabría de su existencia sino fuera por el delicioso olor a pan fresco. Para acceder, entramos a través de una pequeña puerta directamente hasta la sala del horno y allí pudimos seleccionar nuestro propio pan dulce sobre cientos de panes acabados de salir del horno. Hay personas que los venden durante todo el día en el centro de la ciudad, pero no hay nada como coger un pan recién salido de la rejilla en la que se enfría  y degustarlo. Más tarde hicimos nuestro camino hacia la hermosa hacienda de Nogueras y después hacia mi restaurante favorito en un pequeño pueblo cerca de un río llamado Suchitlán, Allí disfrutamos de unos simples y suntuosos frijoles refritos acompañados de su chocolate caliente y queso fresco, cuyo rival nunca he encontrado. En ese restaurante comes con los pies sobre la arena volcánica negra a la sombra de los cafetales viendo a las damas que hacen las tortillas de la harina de maíz que prepararon recientemente.

Sin embargo, no todo es dulce, Aquellos que viajan deben saber que el apetito aventurero viene con un precio. En esa misma región idílica hay bares de tapas típicas, donde se reúnen los jóvenes a beber y divertirse. Esos restaurantes funcionan bajo el siguiente precepto: Si compras una bebida esta vendrá acompañada con comida, así que entre más bebes más comida traerán a tu mesa. Recuerdo a mis amigos inclinándose y charlando con una sonrisa maligna.

Después de diez minutos alguien vino detrás de mí y me agarró la cabeza, y me dio a beber un caballito de tequila, después me sacudió la cabeza y por último me levantó con todo y silla para la diversión de todos. Al día siguiente ya no era la misma, los deliciosos aperitivos fritos que había comido hicieron su efecto, y la famosa  “venganza de Moctezuma” me había alcanzado. Saber lo siguiente es un dogma saludable para cualquier viajero en México: si lo que vas a comer está reluciente de grasa o ha estado afuera todo el día bajo el sol caliente y no estás acostumbrado a comer este tipo de alimentos, probablemente es más seguro que los evites.

Fotografía por Kate Gamble

Fotografía por Kate Gamble

Los mexicanos tienen una relación muy especial con la comida que es casi espiritual. Pude realmente comenzar a comprender la profundidad de sus tradiciones gastronómicas cuando tuve la oportunidad de estar en ese país por un periodo más largo en el año 2011. A una mujer mexicana, se le considera en broma (o quizás no tanto) lista para el matrimonio una vez que puede cocinar bien.  Se dice que el ingrediente secreto en la cocina es el amor,  los sentimientos que se ponen mientras se preparan los alimentos. Incluso hay una leyenda acerca de una mujer que fue capaz de transmitir sus propias emociones hacia aquellos que comían de su comida. Es una historia de amor trágica, como muchas de las que se encuentran en México. Sin desearlo la mujer enveneno su comida de tristeza con las  lágrimas que derramó y que habían caído en el platillo que cocinaba.

A través de la comida puedes conocer el humor de los mexicanos, sus tragedias, su generosidad y su historia. Un platillo mexicano está hecho para ser compartido. A menudo los platillos más famosos  son laboriosos y difíciles de preparar correctamente, todo tiene que ser fresco, con una larga lista de ingredientes, y horas de preparación. Pero cada comida es una experiencia para recordar toda la vida. Cada plato es una historia y una aventura cultural.

Definitivamente, una vez que degustaste las delicias de México siempre querrás volver por más.

 

Especiales, La revista, Un viaje gastronómico

About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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