Poesía: Pueblo Joven de Luis Hermoza

Apr 01, 2012 No Comments by

La presente selección de poemas es sólo una pequeña muestra de un ambicioso proyecto literario titulado Pueblo Joven del poeta Luis Hermoza (Lima, 1977).

A lo largo de los poemas, nos encontramos un tono de desencanto en el que predomina una sensación de desesperanza representada a través de la carga emocional de estas imágenes poéticas. En palabras de Luis Hermoza: “Pueblo Joven es una visión futurista cargada de pesimismo sobre nuestras civilizaciones que no tienen otro destino más que el caos. Parece paradójico, pero el ser humano, incluso con sus mejores intenciones, ha trabajado desde siempre para destruir, destruir su entorno y, en consecuencia, destruirse a sí mismo (…) Pueblo Joven es, pues, el libro de un pueblo que se está gestando en medio de ese caos, es un pueblo nuevo con costumbres, modos, creencias, traumas, obsesiones viejas, es decir, el pueblo de siempre.”.

Luis Hermoza es licenciado en Filología Románica por la Universidad de Barcelona. Realizó estudios en literatura hispanoamericana en la Universidad Católica del Perú. Vivió sus prime- 22 años en Lima, luego 11 años en Barcelona y actualmente radica en París. Dirige y edita la revista digital La Siega (www.lasiega.org) desde su fundación en 2004. En narrativa, tiene una novela inédita que quedó finalista del Concurso Queleer-Volkswagen 2008 (Barcelona) y en segundo lugar en el Premio de Novela de la Universidad Federico Villarreal 2008 (Lima).

 

Parte de Pueblo Joven

Había una lucha

en el cielo

la noche

nubes entrelazadas

el sonido del mar entrando y saliendo

peces muertos en la orilla escupiendo burbujas

buques de guerra como sombras de madres

lomas ardillas

viejos amigos ahogados flotando boca arriba de nuestras palabras

que el viento no llevó

que tragó la arena

el llanto de gaviotas

el grito de gaviotas

la risa de gaviotas bajando de la isla

sus alas plateadas y encendidas

por el fuego azul

de nuestros ojos

había coca cigarro

harto trago

y tú

y yo

sobre la arena

 

iii.

Acompañamos sus gritos al ritmo

de las palmas

Era domingo

poco se hace los domingos

Nos sentamos a esperar la lluvia

personas de cobachas lejanas vinieron con sus rostros familiares

cada una traía el suyo

El hambre tiene cara de zorro y el incesto piernas

de los coños más jóvenes bebimos vino

vimos arder el barrio

las calles y las avenidas

las esquinas donde las madres aguardaban un no se qué

que no supieron explicar nunca

La lluvia de fuego caía

cientos de estrellas soltadas por las aves

crearían cráteres en nuestros rostros

A golpe de piedra los hicimos entrar

nunca supe qué era lo que leían ni por qué estuvieron

allí

*

Podemos doblar barrotes con las manos

romper vidrios con los dientes

hacer polvo las rocas con los dedos

mover montañas

perforar paredes con el láser rojo de nuestros ojos

mandar de vuelta a casa las olas

las lluvias con sus tormentas bajo el brazo

la arena enloquecida con su vorágine en la espalda

las cumbres con sus barbas blancas en la maleta

derrumbar acantilados con la energía acumulada de nuestras palmas

derribar aves de hierro de un escupitajo

apagar volcanes con la orina

desviar tormentas con un soplo

incendiar bosques con un tronar de dedos

convertirlos en desiertos y los desiertos llenarlos de agua

secar los ríos

secar los lagos

bebernos hasta la última gota de las fuentes

eructar el pasado que comienza ahora

hacer vibrar las cuevas

hacer huir los animales

hacer caer los frutos verdes de un solo grito

hacer el amor cien veces antes de que la noche

caiga

ahogar en placenta cada una de nuestras cons-ciencias

apagar los remordimientos como una vela

mirar el horizonte saber que es nuestro

porque sí es nuestro n u e s t r o

que es lo mismo a MÍO pero

cuando se abre la tierra y nos traga

pero cuando se abre la tierra y nos traga

pero cuando se abre la tierra

y nos

traga

 

 

La revista, Palabras

About the author

Adriana es Directora de Ventana Latina desde 2010.
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